- La Biblia enseña: Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia;
- soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.
- Y sobre todas estas cosa vestíos de amor, que es el vínculo perfecto.
- Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos.
- La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales.
- Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.
- Oh mi Cristo, nada ha de obrar fuera de la excelencia;
- porque no en vano, son tus probos siervos.
- Todo está asido a la Cristocéntrica fe, y al ferviente celo.
- Y es que, nada subyace de la gracia, que no revierta en los discípulos bendecidos.
- Sentir la gloria del Omnipotente, es el designio celestial de sus benditas señales.
- Porque el que persevere en la senda angosta, verá eterna luz en las majestuosas huellas del Santo de Israel.
- Paz de Cristo
- La Biblia enseña: Pero esto os digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción.
- He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados,
- en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.
- Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto inmortal se vista de inmortalidad.
- Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria.
- ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?
- ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley.
- Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.
- Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.
- Oh mi Cristo, tus verdaderos discípulos, han de raer de sí su ancestral y mundana disolución.
- Porque durmamos o no; en el glorioso nombre de Cristo Jesús, hemos de ser santificados.
- Y es que, los santos para vida eterna, y los inicuos para condenación, habrán sido sentenciados.
- Y entonces conoceremos la Cristocéntrica verdad.
- Porque, oh Señor, ya no habrá ninguna disquisición aleatoria.
- Todo, oh Eterno, obedecerá al dictamen de tu gloriosa memoria.
- Sí, serás Tú, oh gran Rey;
- y únicamente prevalecerá la decisión del Santo Espíritu.
- Y no otra, sino la confusión y vergüenza por la eternidad, será el destino del que no sea indefectiblemente santo.
- Paz de Cristo
- La Biblia dice: ¿Por qué te jactas de maldad, oh poderoso? La misericordia de Dios es continua.
- Agravios maquina tu lengua; como navaja afilada hace engaño.
- Amaste el mal más que el bien, la mentira más que la verdad.
- Has amado toda serie de palabras perniciosas, engañosa lengua.
- Por tanto, Dios te destruirá para siempre; te asolada y te arrancará de tu morada, y te desarraigará de la tierra de los vivientes.
- Verán los justos, y temerán; se reirán de él, diciendo:
- He aquí el hombre que no puso a Dios por su fortaleza, sino que confió en la multitud de sus riquezas, y se mantuvo en su maldad.
- Pero yo estoy como olivo verde en la casa de Dios; en la misericordia de Dios confío eternamente y para siempre.
- Te alabaré para siempre, porque lo has hecho así; y esperaré en tu nombre, porque es bueno, delante de tus santos.
- Oh mi Cristo, es tu perfecta y única verdad, la que el inicuo no escudriña.
- Porque en su atrabiliara obscuridad, ve el séptico escarnio.
- Y nada suple su errático espíritu de siniestra mortandad.
- Ninguna palabra de su boca infecta, oh Señor, es conocedora de tu gloriosa presencia.
- Su irrespirable libertinaje, siempre le hará rechinar los dientes.
- La oración del justo, por el malvado está intercediendo:
- y es que, de su aberrante caminar, sólo le sacará la Cristocéntrica verdad.
- Sin embargo, tus siervos consagrados, oh Santo de Israel, a tus benditos pies se postran fervientemente.
- Y loan tu santo nombre, oh gran Yo Soy, para morar contigo en los celestiales aposentos.
- Paz de Cristo
- La Biblia dice: He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo, y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.
- Purifícame con hisopo, y seré limpio; lávame, y seré más blanco que la nieve.
- Hazme oír gozo y alegría, y se recreará los huesos que has abatido.
- Esconde tu rostro de mis pecados, y borra todas mis maldades.
- Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí.
- No me eches de delante de ti, y no quites de mí tu Santo Espíritu.
- Vuélveme el gozo de tu salvacion, y espíritu noble me sustente.
- Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos, y los pecadores se convertirán a ti.
- Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salvación; cantará mi lengua tu justicia.
- Oh mi Cristo, en todo tiempo buscaré tu bendito rostro, porque mi corazón en el nombre que es sobre todo nombre se gloría.
- Haz de mí un ser, oh Altísimo, que sea digno de tu verdad para siempre.
- Y haz que mi corazón lata con armónico latido.
- Rae de mi, oh Señor, todas las perniciosas vanidades.
- Sé, oh Santo, que Tú eres el primero y el último, el principio y el fin,
- oh Soberano Señor Jesucristo.
- Sólo es tu manifiesta gloria, oh Rey de reyes, la que puede santificarme.
- Y seré un auténtico heraldo hasta el postrero fin.
- Porque de gracia, oh Eterno, me has vuelto inexpugnable a toda estulticia.
- Paz de Cristo
- La Biblia enseña: Sacrifica a Dios alabanza, y paga tus votos al Altísimo;
- e invócame en el día de la angustia; te libraré, y tú me honrarás.
- Pero al malo dijo Dios: ¿Qué tienes tú que hablar de mís leyes, y que tomar mi pacto en tu boca?
- Pues tú oborreces la corrección, y echas a tu espalda mis palabras.
- Si veías al ladrón, tú corrías con él, y con los adúlteros era tu parte.
- Tu boca metías en mal, y tu lengua componía engaño.
- Tomabas asiento, y hablabas contra tu hermano;
- contra el hijo de tu madre ponías infamia.
- Estas cosas hiciste, y yo he callado; pensabas que de cierto sería yo como tú; pero te reprenderé, y las pondré delante de tus ojos.
- Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios.
- No sea que os despedace, y no haya quien os libre.
- El que sacrifica alabanza me honrara; y al que ordenare su camino, le mostraré la salvación de Dios.
- Oh mi Cristo, tu auténtico siervo busca el paraíso, como eterno designio;
- porque de su alma, el mal raerás.
- Oh inicuo, no te apoyes en tu propia prudencia.
- Porque en nada sois probos, para salvar vuestras almas.
- Y es que, con la malignidad te aliaste.
- Ya que, en nada difereste de tus parientes de antaño.
- Diseñaste tu infundio de la perversa calaña.
- Y la reprension del Todopoderoso, vendrá dada por tus hechos perniciosos.
- A todo el que no arrostre lo abyecto, verá en el alma que su vileza no prescribe.
- Pero el que se arrepitiere de la totalidad del mal hecho,
- traspasará el glorioso umbral de los doctrinalmente consagrados.
- Paz de Cristo
- Entonces Jesús dijo a sus discipulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.
- Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.
- Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?
- Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.
- De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino.
- Oh mi Cristo, la solemnidad del genuino siervo, es consubstancial a tu sobrenatural nombre.
- Porque el umbral de la gloria, únicamente el que sea santo lo traspasará.
- Ningún abyecto discípulo, en el paraíso hará su eterna morada.
- Oh Cristo de la gloria, sólo tu conoces a las almas salvas.
- Sin embargo, la incertidumbre se cierne, sobre el que es proclive al execrable fingimiento.
- Paz de Cristo
- Jesús, dijo; Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.
- Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?
- Oh mi Cristo, el que cree en tu glorioso nombre, a la muerte desterrará;
- porque en tu gracia, no dará lugar a la sordidez de lo perverso.
- Oh Alfa y Omega,
- lo infecto del mundo,
- es la antítesis de la bíblica promesa,
- que se opone a la conversión del ancestral espíritu moribundo.
- Paz de Cristo
- La Biblia enseña: Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor.
- Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.
- Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán muchos, y temerán, y confiarán en Jehová.
- Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza, y no mira a los soberbios, ni a los que se desvían tras la mentira.
- Has aumentado, oh Jehová Dios mío, tus maravillas; y tus pensamientos para con nosotros, no es posible contarlos ante ti. Si yo anunciare y hablare de ellos, no pueden ser enumerados.
- Oh mi Cristo, únicamente en la sublime gloria ha lugar tu majestuoso amor.
- Es tu excelsa gracia, la que da forma a los verdaderos santos.
- Y bendices con un revestimiento espiritual a los consagrados; porque de esta manera, oh Cristo Jesús, tu sana doctrina permanecerá.
- Y ya no habrá más vana diatriba,
- al testificar en tu bendito nombre, oh Altísimo Cristo, tus hijos bienaventurados.
- Paz de Cristo
- La Biblia dice: Alabad a Jehová desde la tierra, los monstruos marinos y todos los abismos;
- el fuego y el granizo, la nieve y el vapor, el viento de tempestad que ejecuta su palabra.
- Los montes y todos sus collados, el árbol de fruto y todos sus cedros;
- la bestia y todo animal, reptiles y volátiles.
- Los reyes de la tierra y todos los pueblos, los príncipes y todos los jueces de la tierra;
- los jóvenes y también las doncellas, los ancianos y los niños.
- Alaben el nombre de Jehová, porque solo su nombre es enaltecido. Su gloria es sobre tierra y cielos.
- Él ha exaltado el poderío de su pueblo; alábenle todos sus santos, los hijos de Israel, el pueblo a él cercano. Aleluya.
- Oh mi Cristo, la belleza indescriptible contempla tus grandiosos prodigios,
- por su naturaleza misteriosa;
- aún lo tribializamos con el exiguo valor de los indoctos;
- porque desconocemos sus maravillosas peculiaridades.
- No otra, sino tu excelsa diestra;
- ha dado visibilidad a tan insondables designios.
- Gracias, oh Señor, por tus sublimes desvelos.
- De gracia recibimos, oh Rey de reyes, la portentosa naturaleza. A tu santo nombre sea la gloria.
- Paz de Cristo
- La Biblia dice: De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan.
- Porque él la fundó sobre los mares, y la afirmó sobre los ríos.
- ¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo?
- El limpio de manos y puro de corazón; el que no eleva su alma a cosas vanas, ni jurado con engaño.
- Él recibirá bendición de Jehová, y justicia del Dios de salvación.
- Tal es la generación de los que le buscan, de los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob.
- Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotras, puertas eternas, y entrará el Rey de gloria.
- ¿Quién es este Rey de gloria? Jehová el fuerte y valiente, Jehová el poderoso en batalla.
- Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotras, puertas eternas, y entrará el Rey de gloria.
- ¿Quién es el Rey de gloria? Jehová de los ejércitos, Él es el Rey de la gloria.
- Oh mi Cristo, no existe lugar en tu excelsa diestra, para los que ante tu majestuosa grandiosidad no se rindan.
- Siempre los profanos mostrarán su ignominiosa rebeldía; porque nunca interiorizaron la belleza de sus gloriosos destinos.
- ¿Es tu magistral obra, oh Señor, la que invariablemente se vio inmersa en el abominable desacato?
- Porque en su perversa elección, se sometió al ancestral pecado.
- Oh Rey de reyes, para los entendidos, manifiesta es tu gloriosa aprobación.
- Porque al que le revelaste tu santo nombre, oh Cristo Jesús, en la Sagrada Palabra creyó.
- El regocijo del que cree, oh Altísimo Cristo, se palpa en tu bendita presencia.
- Y es que, indelebles son tus huellas, oh Cristo Redentor, en tu inmarcesible senda.
- Y siempre habrá victoria,
- oh gran Yo Soy, para el que testifica en tu gloriosa memoria.
- Paz de Cristo
- Jesús, dijo: O haced el árbol bueno, y su fruto bueno, o haced el árbol malo, y su fruto malo; porque por el fruto se conoce al árbol.
- ¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca.
- El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas.
- Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio.
- Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.
- Oh mi Cristo, un número ínfimo de tus probos discípulos, ha podido profesar la sabiduría de lo alto.
- Y es que, en el mundo están los que profanaron, oh Señor, tu Sagrada Escritura eternamente gloriosa.
- El inmundo corazón se jacta de sus perversidades sépticas.
- Y nadie se librará, oh Rey de la gloria, de pesar en tu infalible balanza, el corazón de artificiosidad revestido.
- Porque no habrá acepción de personas, en el postreo juicio;
- pero únicamente morara contigo, oh Sumo Salvador, el siervo bienaventurado.
- Paz de Cristo
- La Biblia enseña: Ahora pues, oye, Jacob, siervo mío, y tú, Israel, a quien yo escogí.
- Así dice Jehová, Hacedor tuyo, el que te formó desde el vientre, el cual te ayudará: No temas, siervo mío Jacob, y tú, Jesurún, a quien yo escogí.
- Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos;
- y brotarán entre hierba, como sauces junto a las riberas de las aguas.
- Éste dirá: Yo soy Jehová; y el otro se llamará del nombre de Jacob, y otro escribirá con su mano: A Jehová, y se apellidará con el nombre de Israel.
- Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios.
- ¿Y quién proclamará lo venidero, lo declarará, y lo pondrá en orden delante de mí, como hago yo desde que establecí el pueblo antiguo? Anúncienles lo que viene, y lo que está por venir.
- No temáis, ni os amedrentéis; ¿no te lo hice oír desde la antigüedad, y te lo dije? Luego vosotros sois mi testigos. No hay Dios sino yo. No hay Fuerte; no conozco ninguno.
- Oh mi Cristo, con el pueblo elegido, tus reservas de gloria no tuvieron fin;
- y es que, oh Señor, lo preservarás hasta en el mismo confín.
- En tu grandioso favor, guardaras siempre a tus indoblegables siervos;
- porque se resistieron a escuchar, oh Rey de reyes, tus benditas palabras.
- Porque, oh Altísimo Jesucristo, Tú eres el autor y consumador de la fe;
- y únicamente salvarás a los verdaderamente consagrados.
- Oh Hijo del Hombre, sólo Tú sabes, lo que acontecerá en nuestro devenir.
- Oh Soberano Rey del universo, es tu excelsa diestra, la que por gracia salvará a cada santo discípulo.
- Paz de Cristo
- La Biblia enseña: Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo.
- Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.
- Oh mi Cristo, es tu gracia la que provee del don de la fe, al que hubiere de ser gloriosamente salvo.
- Y esta es la Cristocéntrica disyuntiva, que define a los auténticos e irreprensibles heraldos.
- La Biblia constata: Yo, yo Jehová, y fuera de mí no hay quien salve.
- Yo anuncié, y salvé, e hice oír, y no hubo entre vosotros dios ajeno.
- Vosotros, pues, sois mis testigos, dice Jehová, que yo soy Dios.
- Aun antes que hubiera día, yo era, y no hay quien de mi mano libre. Lo que hago yo, ¿quién lo estorbará?
- Oh Santo de Israel, la doctrina de Unicidad es irrefutable.
- Nunca existió ningún doctrinal cabo suelto para el Eterno.
- Sí, oh Soberano Jesucristo, tu única y amada Iglesia es la de los genuinamente santos.
- Oh Cristo Redentor, tu eternidad es nuestro paraíso de gloria. Y únicamente el incorruptible discípulo que en tu majestuoso nombre creyere, en ella morará.
- Paz de Cristo
- La Biblia enseña: Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia.
- Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.
- Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne;
- porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.
- Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.
- Oh mi Cristo, tus auténticos siervos predican la sana doctrina, desechando toda idolátrica estulticia.
- La gracia, obra en virtud del Todopoderoso Señor y Salvador Jesucristo, que está en los gloriosos cielos.
- Séptica será vuestra terrenal andadura, sino adoraréis al Padre;
- sed celosos en el cumplimiento de los bíblicos preceptos; y vuestra salvación definiréis.
- No otro, sino el Espíritu Santo, guía por la sagrada senda de la única y perfecta verdad a los discípulos consagrados.
- Paz de Cristo
- Jesús, enseña: Y escribe el ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto:
- Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente!
- Pero por cuanto eres tibio, y no frio ni caliente, te vomitaré de mi boca.
- Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.
- Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas.
- Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.
- He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.
- Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.
- El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.
- Oh mi Cristo, el obscuro pensamiento de tu siervo, le aboca a ser de una conducta displicente.
- Y esta sordidez, oh Señor, es diametralmente opuesta a tu excelsa gloria.
- Y por fin, has echado en falta, que tu espíritu por el Todopoderoso no está siendo bendecido.
- Crucial es la advertencia del Altísimo Señor Jesucristo, para que te arrepientas.
- Rechaza de plano, todo lo que la Sagrada Palabra consideré irreverente.
- Ya, sólo te queda por delante el Cristocéntrico camino.
- Y esta gozosa angostura, es la que te llevará a morar con el Eterno.
- Ata para siempre todos los cabos sueltos, que te hicieron idolatrar las sépticas estulticias.
- Paz de Cristo
- La Biblia enseña: No a nosotros, oh Jehová, no a nosotros, sino a tu nombre da gloria, por tu misericordia, por tu verdad.
- ¿Por qué han de decir las gentes: ¿Dónde está ahora su Dios?
- Nuestro Dios está en los cielos; todo lo que quiso ha hecho.
- Los ídolos de ellos son plata y oro, obras de manos de hombres.
- Tienen boca, mas no hablan; tienen ojos, mas no ven;
- orejas tienen, mas no oyen, tienen narices, mas no huelen;
- manos tienen, mas no palpan; tienen pies, mas no andan; no hablan con su garganta.
- Semejantes a ellos son los que los hacen, y cualquiera que confía en ellos.
- Oh mi Cristo, el profano no siente adoración por tu gloriosa Divinidad.
- Y a tan solemne reverencia, sólo están dispuestos los siervos consagrados.
- Sí, fue el Todopoderoso Señor y Salvador Jesucristo, el que creó el inconmensurable universo.
- El que rinde culto a los ídolos, nunca se reconoció en las Cristocéntricas bendiciones.
- Porque los ídolos, fueron inventados por la chusma, al hacer caso omiso del don de la fe.
- Sin embargo, de su malignidad, los impios con desmesurada jactancia aluden;
- así, nunca sabrán poner por obra la única y perfecta Sagrada Palabra.
- Y en la sordidez del obscurantismo, nunca verán la gloriosa luz de los cielos.
- La Biblia dice: Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría;
- cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia,
- en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas.
- Oh Santo de Israel, tu verdadero discípulo, es el que en tu excelso nombre se gloría;
- porque sus cristianas obras están revestidas de excelencia,
- no siendo objeto del recuerdo, las pecaminosidades sepultadas.
- Paz de Cristo
- La Biblia dice: Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y tú eres excelso sobre todos.
- Las riquezas y la gloria proceden de ti, y tú dominas sobre todo; en tu mano está la fuerza y el poder, y en tu mano el hacer grande y el dar poder a todos.
- Ahora pues, Dios nuestro, nosotros alabamos y loamos tu glorioso nombre.
- Porque ¿quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que pudiésemos ofrecer voluntariamente cosas semejantes? Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos.
- Porque nosotros, extranjeros y advenedizos somos delante de ti, como todos nuestros padres; y nuestros días sobre la tierra, cual sombra que no dura.
- Oh Jehová Dios nuestro, toda esta abundancia que hemos preparado para edificar casa a tu santo nombre, de tu mano es, y todo es tuyo.
- Yo sé, Dios mío, que tú escudriñas los corazones, y que la rectitud te agrada; por eso yo con rectitud de mi corazón voluntariamente te he ofrecido todo esto, y ahora he visto con alegría que tu pueblo, reunido aquí ahora, ha dado para ti espontáneamente.
- Oh mi Cristo, en tu grandiosidad, hasta el extremo nos regocijamos,
- porque de gracia recibimos tus auténticos siervos.
- Y es tu verdad, oh Hijo del Hombre,
- la que con denuedo profesamos.
- No otra cosa, sino efímera sobre la tierra es nuestra andadura.
- Nuestra rodilla, oh gran Yo Soy, se muestra genuflexa ante tu propósito.
- Y exigua sería nuestra heredad, si el Todopoderoso Señor y Salvador Jesucristo, no estuviera presente.
- Paz de Cristo
- La Biblia enseña, Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
- ¿Qué pensáis vosotros, los que usáis este refrán sobre la tierra de Israel, que dice: Los padres comieron las uvas agrias, y los dientes de los hijos tienen la dentera?
- Vivo yo, dice Jehová el Señor, que nunca más tendréis por qué usar este refrán en Israel.
- He aquí que todas las almas son mías; como el alma del padre, así el alma del hijo es mía; el alma que pecare, esa morirá.
- Y el hombre que fuere justo, e hiciere según el derecho y la justicia;
- que no comiere sobre los montes, ni alzare sus ojos a los ídolos de la casa de Israel, ni violare la mujer de su prójimo, ni se llegare a la mujer menstruosa,
- ni oprimiere a ninguno; que al deudor devolviere su prenda, que no cometiera robo, y que diere de su pan al hambriento y cubriera al desnudo con vestido,
- que no prestare a interés ni tomare usura; que de la maldad retrajere su mano, e hiciere juicio verdadero entre hombre y hombre,
- en mis ordenanzas caminare, y guardare mis decretos para hacer rectamente, éste es justo, éste vivirá, dice Jehová el Señor.
- Oh mi Cristo, nada obra fuera de tu predicamento.
- ¿Es su impotencia lo que al ser humano exaspera?
- Nuestra percepción espiritual, oh Señor, nos vino dada por el don de la fe.
- Oh Santo, Tú viniste a deshacer las obras del diablo, para que el umbral del cielo toda alma proba pudiere traspasar.
- El paso primordial del genuino siervo, ha de ser la antítesis de la estulticia;
- desestimar de plano la naturaleza ociosa,
- para erigirse en un irreprensible discípulo;
- siguiendo tu sagrada huella, oh Hijo del Hombre.
- Porque la salvación es individual. Y únicamente será, para el que profese, sin fingimiento, un inmarcesible amor.
- Paz de Cristo
- La Biblia enseña: Le dijo Judas (no el Iscariote): Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo?
- Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.
- El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió.
- Os he dicho estas cosas estando con vosotros.
- Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.
- La paz os dejo, mi paz os doy; yo no la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.
- Habéis oído que yo os he dicho: Voy, y vengo a vosotros. Si me amarais, os habríais regocijado, porque he dicho que voy al Padre; porque el Padre mayor es que yo.
- Y ahora os lo he dicho antes que suceda, para que cuando suceda, creáis.
- No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí.
- Mas para que el mundo conozca que amo al Padre, y como el Padre me mandó así hago. Levantaos, vamos de aquí.
- Oh mi Cristo, hemos de interiorizar la Sagrada Palabra con espiritual y aséptico escrúpulo.
- Nada que no venga de lo alto, es inherente a la Cristocéntrica fe.
- Porque únicamente lo perfecto, está en consonancia con el gran Dios.
- Y todo esto, en lo profundo del corazón habréis de llevar los genuinos siervos consagrados.
- Pero meridianamente claro, será para el que vive en el Espíritu.
- Sublime, oh Señor, nos es tu fidelidad, para seguir por el camino recto.
- ¡El Padre en la Divinidad, y el Hijo en la humanidad, es el mismo Dios!
- Todos los que habéis creido en el nombre que es sobre todo nombre, en la salvación del alma revertiréis.
- Porque todo el que pende del obscuro abismo, tendrá un infernal fin.
- Y es que de gracia, tus fieles discípulos, oh Todopoderoso Señor y Salvador Jesucristo, jamás nos separaremos de ti.
- Paz de Cristo
- La Biblia enseña: No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres.
- Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres.
- No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.
- Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza.
- No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.
- Oh mi Cristo, nuestro humanos juicios son tam extremadamente sépticos, que por ser carnales,
- improvisamos libertinas definiciones.
- Y de tal manera divagamos, que cada día estamos más lejos de tu sana doctrina, oh Cristo Redentor.
- De lo que sí tenemos absoluta certeza,
- es de ser recurrentes en dar rienda suelta a la sordidez ancestral.
- Paz de Cristo
- La Biblia enseña: Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión.
- Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.
- Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.
- Oh mi Cristo, somos deudores de tu ajusticiamiento en la cruz del Calvario, por nuestra piadosa e inconmensurable redención.
- Porque Tú, oh Señor, viniste a deshacer las obras del diablo.
- Pero el que no creyere en tu majestuoso nombre, oh Rey de reyes, ya ha sido condenado.
- La Biblia dice: Por tanto, Jehová esperará para tener piedad de vosotros, y por tanto, será exaltado teniendo de vosotros misericordia; porque Jehová es Dios justo; bienaventurados todos los que confían en él.
- Ciertamente el pueblo de Israel morará en Sion, en Jerusalen; nunca más llorarás; el que tiene misericordia se apiadará de ti; al oír la voz de tu clamor responderá.
- Oh Santo, es en tu sobrenatural presencia, donde está asida nuestra Cristocéntrica fe.
- Y porque recibimos el beneplácito de tus inescrutables misericordias; creemos que por tu celestial gracia, oh Cristo Jesús, nuestra alma se salvará.
- Paz de Cristo
- La Biblia dice: Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes.
- Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas.
- No dejes que tu boca te haga pecar, no digas delante del angel, que fue ignorancia. ¿Por qué harás que Dios se enoje a causa de tu voz, y que destruya la obra de tus manos?
- Donde abundan los sueños, también abundan las vanidades y las muchas palabras; mas tú, teme a Dios.
- Oh mi Cristo, a tus verdaderos discípulos, les diste lucidez en sus mentes.
- Sé invariablemente fiel, al gran Dios que tu anuncias.
- Haz con ferviente celo la obra gloriosa, que es la espiritual herencia de los santos.
- Y que las huellas indelebles del Omnipotente, sean el espejo glorioso de los siervos consagrados.
- La Biblia enseña: Mira la obra de Dios; porque ¿quién enderezará lo que él torció?
- En el día del bien goza del bien; y en el día de la adversidad considera. Dios hizo tanto lo uno como lo otro, a fin de que el hombre nada hallé después de él.
- Oh Cristo Altísimo, el que creyó en tu majestuoso nombre, de gracia indubitablemente venció;
- porque nunca se apartó del Soberano Señor, autor y consumador de la fe.
- Paz de Cristo
- La Biblia dice: En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos,
- y renovaos en el espíritu de vuestra mente,
- y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.
- Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.
- Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo,
- ni deis lugar al diablo.
- Oh mi Cristo, contigo hemos interiorizado tus misterios gloriosos,
- para vivir lúcida y espiritualmente,
- y profesar tu bendita santidad.
- La competitividad nunca existirá entre vosotros.
- Porque únicamente el discípulo probo,
- habrá de traspasar el glorioso umbral del salvo.
- Oh Alfa y Omega,
- solo la Sagrada Palabra nos conforta.
- Por ser tu inconmensurable gracia eterna,
- la que a nuestra alma toca.
- Paz de Cristo
- La Biblia enseña: Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado;
- como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia;
- sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir;
- porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.
- Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación;
- sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata,
- sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un Cordero sin mancha y sin contaminación,
- ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros,
- y mediante el cual creéis en Dios, quien le resucitó de los muertos y le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sean en Dios.
- Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro;
- siendo renacido, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.
- Porque: Toda carne es como hierba, y toda la gloria del hombre como flor de la hierva. La hierba se seca, y la flor se cae;
- más la palabra del Señor permanece para siempre.
- Oh mi Cristo, al que pone los ojos en tu gloria, ya le has santificado,
- porque se ha visto seducido por la celestial gracia;
- y habéis sido transformados para el mas bendito fin;
- porque la Biblia, os hace inherentes a la santidad del que vino de lo alto.
- Y en toda vicisitud, la santidad ha de ser vuestra percepción;
- y así, aborreceréis toda inmundicia malsana,
- atraídos por su sublime compasión,
- con la que revistió vuestros cuerpos;
- porque del Espíritu Santo sois templos.
- Porque es la Cristocéntrica fidelidad, llevandoos por el camino enjuto,
- fue la que se erigió como providencial simiente.
- Y porque la gracia os contempla,
- nunca os apartaréis de la eterna senda del Omnipotente.
- La Biblia dice: Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad.
- Pues cuando él recibió de Dios Padre honra y gloria, le fue enviada desde la magnífica gloria una voz que decía: Éste es mi Hijo amado, en el cual tengo complacencia.
- Y nosotros oímos esta voz enviada del cielo, cuando estábamos con él en el monte santo.
- Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones;
- entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada,
- porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.
- Oh Santo de Israel, Tú nos has mostrado palpablemente la verdad.
- Y nos regocijamos en tu gloriosa excelencia,
- que es la piadosa dádiva que viene del eterno santuario.
- Únicamente la Sagrada Palabra nos colma de bendiciones,
- porque del inescrutable misterio celestial nos fue dada,
- para raer de raíz todo espíritu profano.
- Paz de Cristo
- La Biblia dice: Humillaos bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo;
- echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.
- Sed sobrios y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar;
- al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo.
- Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó de su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca.
- A él sea la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.
- Oh mi Cristo, la postración del genuino heraldo a tus pies, es el precepto bíblico en su glorioso cumplimiento.
- Y que vuestro clamor se propague por el firmamento, para que revierta en el contrito corazón de los piadosos.
- Busquemos el rostro del Señor, obrando en consonancia con su inconmensurable forma de amar;
- porque es del irreverente maligno, la séptica manifestación del espíritu moribundo.
- Adelanto nos lleva el autor y consumador de la fe, para que prosigamos nuestra andadura por la senda estrecha.
- Para que nuestra celestial morada sea con el Todopoderoso en la nueva Jerusalén.
- La Biblia enseña: Hijitos míos estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.
- Y él es la propiciacion por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.
- Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos.
- El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él;
- pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él.
- El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.
- Oh Altísimo Señor Jesucristo, desde el que cree, hasta el que cayó en el oprobio disoluto,
- nos hemos postrado a tus santísimos pies, oh Eterno, para que tu gracia, de pureza a nuestro espíritu moribundo;
- y por su excelso amor, nos dé grandiosa protección sin más impedimentos.
- Porque la Cristocéntrica fe,
- se restaura únicamente en Él.
- Suplid toda desobediencia bíblica, como el más probo e irepresiblemente discípulo.
- Paz de Cristo
- La Biblia enseña: En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.
- A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.
- Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;
- los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.
- Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.
- Juan dio testimonio de él, y clamó diciendo: Éste es de quien yo decia: El que viene después de mí, es antes de mí; porque era primero que yo.
- Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia.
- Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.
- A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.
- Oh mi Cristo, fue tu majestuosa luz, la que nuestra obscuridad difuminó.
- Pero muchos en la perniciosa penumbra sucumbieron.
- Algunos por tus gloriosos mimbres, oh Señor, fueron sustentados;
- y muy pocos fueron glorificados.
- Y fue tu excelsa gracia, la que nos revistió de santidad.
- Oh Cristo Jesús, Tú eres el Eterno.
- Y nada ni nadie le es obstáculo a la grandiosa diestra.
- Porque no existe mayor predicamento que vivir en el Espíritu;
- para en tu bendita presencia, oh Santo, poder creer.
- La Biblia dice: Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo.
- Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.
- Oh Cristo Redentor, Tú nos enseñaste el camino más angosto.
- Y no eres otro, sino el Rey de reyes y Señor de señores de todos los santos.
- Paz de Cristo
- La Biblia enseña: Someteos unos a otros en el temor de Dios.
- Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor;
- porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador.
- Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.
- Maridos, Amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella,
- para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra,
- a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.
- Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama.
- Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia,
- porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos.
- Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne.
- Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia.
- Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido.
- Oh mi Cristo, Tú eres el que has decidido quienes son de tu amada iglesia los genuinos siervos consagrados.
- El texto bíblico, mandata una ambivalencia de sujeción a su marido, dando lugar a que sea consubstancial con el Todopoderoso Redentor;
- y constata el escrito que sea inherente al Señor.
- La Biblia muestra el binomio extremo siendo la iglesia- Cristo buscando la connivencia esposa-marido, sin dejar cabo suelto, que no sea por el Omnipotente asignado.
- Se hace un recordatorio preciso del amor del hombre casado con respecto a su cónyuge, determinado por el Rey de la gloria;
- santificando celosamente a su amada Iglesia,
- y dar todo el esplendor a la que es la niña de sus ojos, para que la gloria sea su eterna morada.
- Preceptivo es para el hombre casado, amar a sus esposa con reciprocidad santa.
- Y en que la ame con fervor se fundamenta,
- al ser carnal y espiritualmente indivisibles sus privilegiados cuerpos.
- Y nada será obstáculo, para que la pareja conyugal, sin límites se ame.
- Este es el más grandioso amor, de lo que es la pareja eterna.
- Y se advierte ciertamente, con un amor conyugal sin ningún epílogo.
- Paz de Cristo
- La Biblia enseña: Pues, ¿qué gloria es, si pecando sois abofeteados, y lo soportáis? Mas si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios.
- Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas;
- el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca;
- quien cuando le maldecian, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente;
- quien llevó el mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.
- Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas.
- Oh mi Cristo, por el poder de tu nombre que es sobre todo nombre, somos siervos consagrados.
- Y de gracia, la viva manifestación de almas bienaventuradas.
- Y es que, mi corazón exultante, oh Señor, tu gloria invoca.
- Oh Cristo Jesús, Tú eres de la mañana la estrella resplandeciente.
- Gracias al espiritual viento de Sion hemos sido santificados.
- Y por tu majestuosa sangre derramada, oh Señor, nuestras almas fueron redimidas y justificadas.
- Oh Cristo Redentor,
- por ser la humanidad tu magistral obra,
- te inmolaste en la cruz del Calvario, ofrendándonos tu inconmensurable amor,
- para guardarnos por la eternidad en tu bendita gloria.
- Paz de Cristo
- La Biblia dice: Bueno y recto es Jehová; por tanto el enseñará a los pecadores el camino.
- Encaminará a los humildes por el juicio, y enseñará a los mansos su carrera.
- Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad, para los que guardan su pacto y su testimonio.
- Oh mi Cristo, no permitas que obviemos tu celestial destino.
- Tu gracia, oh Señor, es para el que con extrema paciencia la espera.
- Y con tu única y perfecta verdad, desharemos las séptica e ignominiosa perversidad del letal demonio.
- La Biblia enseña: Por amor de tu nombre, oh Jehová, perdonarás también mi pecado, que es grande.
- ¿Quién es el hombre que teme a Jehová? Él enseñará el camino que ha de escoger.
- Gozará él de bienestar, y su descendencia heredará la tierra.
- La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, y a ellos hará conocer su pacto.
- Mis ojos están siempre hacia Jehová, porque él sacará mis pies de la red.
- Santo es Dios; y al que ama reprende.
- Porque nadie será salvo; si en el Todopoderoso Señor y Salvador Jesucristo, no ha podido al fin creer.
- Y es que, el reino milenial les será por herencia.
- Todo en el gran Yo Soy, obrará según su eterno beneplácito.
- Porque nada suplirá lo primordial e insoslayable, que en su bendito nombre es condición indispensable creer.
- Paz de Cristo
- La Biblia enseña: Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres;
- sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.
- Mas el que hace injusticia, recibirá la injusticia que hiciere, porque no hay acepción de personas.
- Oh mi Cristo, únicamente nos sustentan tus sagrados mimbres.
- Jamás busquéis atajos mundanos, sino los que son puramente espirituales, para agradar al Soberano Rey.
- Tú eres, oh Santo, el que quitarás o darás recompensas, según sean nuestras obras.
- Oh Alfa y Omega,
- nada nos dará más gozo,
- que recibir tu gloriosa recompensa;
- no, sin antes, haber recorrido la senda angosta del irreprensible siervo.
- Paz de Cristo
- La Biblia dice: El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno.
- Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros.
- En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor;
- gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración;
- compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad.
- Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis.
- Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran.
- Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión.
- Oh mi Cristo, es tu sublime bendición celestial, la que recibe el discípulo santo.
- Ninguna verdad obra fuera de los siervos Cristocéntricos.
- Nada nos puede estorbar en nuestra adoración al Sumo Redentor.
- Únicamente los que hemos creido en Cristo Jesús, nos regocijaremos en la morada de salvación,
- que es la gloriosa eternidad.
- Sed compasivos con los que nada espiritual compartáis.
- Invocad al Todopoderoso, para que las disolutas almas se arrepientan.
- Y anunciad al Rey de la gloria, atando los cabos de la fe, para suplir inexorablemente a la mundana razón.
- Oh Cordero inmolado,
- jamás fingiste amor, en tu muerte, y muerte de cruz.
- Y recibió tu excelsa gracia, el siervo bienaventurado,
- que creyó, oh Señor, en tu bendita e inaccesible luz.
- Paz de Cristo
- La Biblia dice: Fortaleced las manos cansadas, afirmad las rodillas endebles.
- Decid a los de corazón apocado: Esforzaos, no temáis; he aquí que vuestro Dios viene con retribución, con pago; Dios mismo vendrá, y os salvará.
- Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos de los sordos se abrirán.
- Entonces el cojo saltará como un ciervo, y cantará la lengua del mudo; porque aguas serán cavadas en el desierto, y torrentes en la soledad.
- El lugar seco se convertirá en estanque, y el sequedal en manaderos de aguas; en la morada de chacales, en su guarida, será lugar de cañas y juncos.
- Y habrá allí calzada y camino, y será llamado Camino de Santidad; no pasará inmundo por él, sino que él mismo estará con ellos; el que anduviere en este camino, por torpe que sea, no se extraviará.
- No habrá allí león, ni fiera subirá por él, ni allí se hallará, para que caminen los redimidos.
- Y los redimidos de Jehová volverán, y vendrán a Sion con alegría; y gozo perpetuo será sobre sus cabezas; y tendrán gozo y alegría, y huirán la tristeza y el gemido.
- Oh mi Cristo, tus gloriosas bendiciones son indelebles.
- Sí, al que en tu sobrenatural camino, oh Señor, permanecerá.
- Porque los milagros del eterno santuario se derramarán.
- Y es que, será manifiesta la santísima verdad.
- Y el estruendoso clamor, oh Sumo Hacedor, vendrá de tus genuinos hijos.
- No otro camino, sino este, de la obsolescencia les librará.
- Oh Rey de reyes, por la gracia de tu universal diestra, traspasaremos el umbral de la salvación tus siervos benditos.
- Y la paz del alma será el eterno galardón, para los heraldos que hasta lo último de la tierra anunciaron el Evangelio Cristocéntrico.
- Paz de Cristo
- La Biblia dice: Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna.
- Las viandas para el vientre, y el vientre para las viandas; pero tanto al uno como a las otras destruirá Dios. Pero el cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo.
- Y Dios que levantó al Señor, también a nosotros nos levantará con su poder.
- Oh mi Cristo, porque en el Espíritu, sabremos cual es irrepensiblemente oportuna.
- No por otra causa, sino por qué del Espíritu Santo somos templo.
- Y únicamente en el Soberano Señor Omnipotente hemos de creer.
- La Biblia enseña: Porque ya sabéis qué instrucciones os dimo por el Señor Jesús;
- pues la voluntad de Dios es vuestra santificacion; que os aparteis de fornicación;
- que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor;
- no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios;
- que ninguno agravie ni engañe en nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto, como y os he dicho y testificado.
- Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación.
- Así que, el que desecha esto, no desecha a hombre, sino a Dios, que también nos dio su Espíritu Santo.
- Oh Santo de Israel, sabemos que tu excelsa gloria nos da la espiritual plenitud;
- porque todo lo haremos en tu bendito nombre, para estar asidos a la sobrenatural salvación.
- Y es que, en toda celestial exaltación pervivirá el amor,
- al ser por la gracia de Dios, atemporalmente consagrados;
- para que tu glorioso designio, oh Cristo Jesús, no nos sea conculcado.
- Y de esta grandiosa perseverancia versa la eterna salvación.
- Sed prudentes, para no desechar todo misterio, que pudiere provenir de lo alto.
- Paz de Cristo
- La Biblia dice: Salva, oh Jehová, porque se acabaron los piadosos; porque han desaparecido los fieles de entre los hijos de los hombres.
- Habla mentira cada uno con su prójimo; hablan con labios lisonjeros, y con doblez de corazón.
- Oh mi Cristo, desde el cielo se han desbordado tus sobrenaturales bendiciones.
- Y de gracia, oh Cristo Jesús, vendrá nuestra grandiosa bendición.
- La Biblia enseña: Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.
- No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
- Oh Cristo Redentor, Tú has derramado sobre todo ser humano la gloria celestial.
- Pero sino creyeres en el nombre del Todopoderoso Señor y Salvador Jesucristo, no harás morada con Él en la gloria eterna.
- Paz de Cristo
- La Biblia enseña: Cuando llegó la noche, se sentó a la mesa con los doce.
- Y mientras comían, dijo: De cierto os digo, que uno de vosotros me va a entregar.
- Y entristecido en gran manera, comenzó cada uno de ellos a decirle: ¿Soy yo, Señor?
- Entonces el respondiendo, dijo: El que mete la mano conmigo en el plato, ése me va a entregar.
- A la verdad el Hijo del Hombre va, según está escrito de él, mas ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del Hombre es entregado! Bueno le fuera a ese hombre no haber nacido.
- Entonces respondiendo Judas, el que le entregaba, dijo: ¿Soy yo, Maestro? Le dijo: Tú lo has dicho.
- Oh mi Cristo, al felón que te iba a entregar, diste a conocer esa misma noche.
- Y la suma tristeza, en los discípulos que te amaban, oh Señor, no se hizo esperar.
- Y es que, sobre los once restantes, no hizo mella el ignominioso desamor.
- Y la altísima traición se pudo despejar.
- Y señaló a Judas; cuando hubo entrado en él, el inmundo espíritu.
- Entonces el endemoniado discípulo, hizo a Jesús la pregunta hipócrita, con la cual se delató; siendo así, cuando el Altísimo Señor Jesucristo, le desenmascaró entre los doce, como único aludido.
- Oh Eterno,
- a las almas indignas,
- nunca les abrirás la puerta del cielo;
- porque de gracia, no quisieron ser redimidas.
- Paz de Cristo
- Jesús les dijo: ¿También vosotros estáis así sin entendimiento? ¿No entendéis que todo lo de fuera que entra en el hombre, no le puede contaminar;
- porque no entra en su corazón, sino en el vientre, y sale a la letrina?
- Esto decía, haciendo limpios todos los alimentos.
- Pero decía, lo que del hombre sale, eso contamina al hombre.
- Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios,
- los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez.
- Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre.
- Oh mi Cristo, la mente del ser humano, no es entendida en disociar;
- porque esto, está encriptado en la sana doctrina.
- Y en consonancia con los bíblicos preceptos.
- Sin embargo, lo pernicioso viene de la gregaria y ancestral costumbre.
- La obscenidad como plataforma de los impíos,
- presidida por la imperante embriaguez.
- Y todos obviaron, oh Señor, la adoración a tu majestuoso nombre.
- La Biblia enseña: Mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo.
- Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo.
- Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no cómo necios sino como sabios,
- aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.
- Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cual sea la voluntad del Señor.
- Oh Jesucristo Todopoderoso,
- de tu única y perfecta verdad, nos alerta invariablemente el Santo Espíritu.
- Es tu precepto bíblico, oh Rey de reyes, el que nos hace siervos espiritualmente doctos;
- para preservarnos de los abismos demoníacos.
- No tengáis dudas de poder superar las imposible barreras de la senda angosta; porque de gracia, recibiréis el regocijo del sobrenatural resplandor.
- Paz de Cristo
- Jesús entonces les dijo: Si vuestro padre fuese Dios, ciertamente me amaríais; porque yo de Dios he salido, y he venido; pues no he venido de mí mismo, sino que él me envió.
- ¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra.
- Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.
- Y a mí, porque digo la verdad, no me creéis.
- ¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo la verdad, ¿por qué vosotros no me creéis?
- El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por eso no las oís vosotros, porque no sois de Dios.
- Oh mi Cristo, jamás hubo ninguna reserva en el que te amó.
- Y en eso consiste el grandioso misterio del que con ferviente celo te ama.
- Y en la obscuridad, diametralmente opuesta, se incuba siempre la perniciosa ira.
- Porque de lo alto, siempre os vendrá la excelsa gracia, si ciertamente la merecéis.
- Porque con el antagonismo al Todopoderoso Señor y Salvador Jesucristo, del letal lago de fuego no escaparéis.
- Predicad y sed hacedores de la Sagrada Palabra; testificado en el glorioso nombre de Cristo Jesús,
- para ser sus genuinos e irreprensibles heraldos.
- Oh Cristo Altísimo,
- este tiempo terrenal que nos has dado, es únicamente para dar a tu santo nombre la gloria.
- Y será atemporalmente postrados a tus benditos pies en el Lugar Santísimo,
- donde recibiremos el sublime gozo de la eterna victoria.
- Paz de Cristo
- La Biblia enseña: Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano.
- Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.
- Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.
- Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.
- Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come,
- así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.
- Porque con alegría saldréis, y con paz seréis vueltos; los montes y los collados levantarán canción delante de vosotros, y todos los árboles del campo darán palmadas de aplauso.
- En lugar de la zarza crecerá ciprés, y en lugar de la ortiga crecerá arrayán; y será a Jehová por nombre, por señal eterna que nunca será raída.
- Oh mi Cristo, son tus genuinos siervos, los que seguirán las benditas huellas por tu camino sagrado.
- Y a todo el que discurriere por esta espiritual senda, se podrá al fin santificar.
- Ante la humana imposibilidad, el alma arrepentida nunca se arredrará;
- porque sobrenaturales son sus predicamentos.
- La multiforme gracia se dispone,
- según el precepto bíblico del Santo de Israel.
- Y es que, el universo en su totalidad será el templo glorioso;
- con la eternidad Cristocéntrica, como radiante e inconmovible medida.
- Paz de Cristo
- La Biblia enseña: Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.
- Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie;
- sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido.
- Entonces la concupiscencia, después de haber concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.
- Amados hermanos míos, no erréis.
- Toda buena dádiva, y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.
- Él, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas.
- Oh mi Cristo, al abismo, por la sordidez del diablo, todas las pusilánimes almas se extravían.
- En el autoengaño del ser humano, reside la letal clave;
- y es que, la falta de firmeza espiritual, se da en la séptica visión del impío.
- Y en esta connivencia maldita, actúa un satánico resorte.
- Vuestra inconmensurable libertad Cristocéntrica es la que siempre preservaréis.
- Porque excelsa, oh gran Dios, es tu eterna salvación,
- para morar contigo en las gloriosas alturas.
- La Biblia dice: Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los principes de este siglo, que perecen.
- Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria,
- la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria.
- Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman.
- Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu, porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.
- Oh Santo de Israel,
- tus verdaderos heraldos, testificamos hasta en los confines terrenales de tu majestuosa memoria.
- Porque tu Sagrada Palabra, oh Señor, siempre obra en victoria.
- Y los que creen en él Todopoderoso Señor y Salvador Jesucristo, con el corazón contrito y humillado a tus benditos pies se postran.
- Y no por otro, sino por el Santo Espíritu, les es revelada la Sagrada Escritura a los discípulos consagrados.
- Paz de Cristo
- Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios.
- Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho.
- Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.
- Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestr1o Padre que está en los cielos, os perdone a vosotros vuestras ofensas.
- Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas.
- Oh mi Cristo, únicamente tus siervos bienaventurados,
- guardan en su corazón tan grandioso misterio.
- Y su invocación con fe del majestuoso nombre de Jesús, lo alcanzará.
- Porque con el viento de Sion, a los viles asolas;
- pero a los que viven en el Espíritu, oh Santo de Israel, reciben tus celestiales ofendas.
- Oh Sumo Hacedor,
- gracia sublime,
- es tu eterno amor.
- Y no hay mayor gloria, sino para el que tu excelsa diestra bendice.
- Paz de Cristo
- La Biblia enseña: Oh Jehová, tú me has examinado y conocido.
- Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; has entendido de lejos mis pensamientos.
- Has escudriñado mi andar y mi reposo, y todos mis caminos te son conocidos.
- Pues aún no está la palabra en mi lengua, y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda.
- Detrás y delante me rodeaste, y sobre mí pusiste tu mano.
- Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí; alto es, no lo puedo comprender.
- Oh mi Cristo, para ser heraldo de tu gran comisión he nacido.
- Grandioso honor es dar testimonio hasta lo más recóndito de la tierra de tus gloriosos Evangelios.
- Asidos estamos a tu bendito designio, oh Señor, al haber sido por tu gracia bendecidos.
- Vivimos asidos a tu bíblica promesa.
- Únicamente de tu gloria recibimos el majestuoso e inescrutable milagro.
- Y es que, no en otro, sino en tu bíblico misterio siempre hemos de creer.
- Oh Alfa y Omega,
- porque ser partícipes de tu sobrenatural gozo,
- es nuestra inexpugnable fortaleza,
- en un sórdido mundo roto.
- Paz de Cristo
- La Biblia enseña: Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová.
- Será como la retama en el desierto, y no verá cuando viene el bien, sino que morará en los sequedales en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada.
- Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová.
- Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.
- Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?
- Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.
- Oh mi Cristo, lo que Tú has bendecido, jamás se marchitará.
- Y el alma que recibió tu celestial unción, será bienaventurada.
- Todo está sometido, oh Señor, a tu soberana majestad.
- Porque el que obra en la Cristocéntrica libertad, del gran Dios Todopoderoso es su santificado espíritu.
- Y de meridiana transparencia, oh Eterno, son para tu santa paciencia, los fútiles rudimentos de una vileza letal;
- por ser diametralmente opuesta a la santidad de las almas probas.
- Oh Sumo Alfarero,
- el hombre ha de pasar por tu sobrenatural rueda,
- para su sobrenatural transformación en un vaso nuevo;
- y pueda morar contigo, oh Señor, en la gloria eterna.
- Paz de Cristo
- La Biblia enseña: Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde no hay aguas,
- para ver tu poder y tu gloria, así como te he mirado en el santuario.
- Porque mejor es tu misericordia que la vida; mis labios te alabarán.
- Así te bendeciré en mi vida; en tu nombre alzaré mis manos.
- Oh mi Cristo, tu majestuoso nombre sea exaltado con gloriosas alabanzas;
- porque testificamos de tu gloria, oh Soberano Señor, la gloria que nos ofrendaste en la justiciera cruz del Calvario.
- Y tus probos siervos, en tu nombre que es sobre todo nombre se gloriarán,
- porque su ferviente anhelo es ser tus discípulos santos.
- La Biblia dice: Aclamad a Dios con alegría, toda la tierra.
- Cantad la gloria de su nombre; poned gloria en su alabanza.
- Decid a Dios: ¡Cuán asombrosas son tus obras! Por la grandeza de tu poder se someterán a ti tus enemigos.
- Toda la tierra te adorará, y cantará a ti; cantará a tu nombre.
- Oh Santo, nada obra fuera de tu excelsa diestra.
- Es tu luz inaccesible, oh Altísimo Jesucristo, la provisión de nuestra grandiosa bonanza.
- Y el viento de Sion, asola toda malignidad de los impios,
- oh Hijo del Hombre.
- Paz de Cristo
- La Biblia dice: Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo.
- Pero en una casa grande, no solamente hay utensilios de oro y de plata, sino también de madera y de barro; y unos son para usos honrosos, y otros para usos viles.
- Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra.
- Oh mi Cristo, Tú das aprobación a los siervos que obran en el Espíritu.
- Estos son los discípulos santos e irreprensibles,
- que en el día postrero morarán en la eterna gloria.
- Oh Santo,
- Tú propicias al heraldo en santidad,
- la sabiduría de lo alto;
- porque ofrendó al mundo, el sobrenatural conocimiento de la única y perfecta verdad.
- Paz de Cristo
- La Biblia enseña: Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.
- Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.
- Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley.
- Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia,
- idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías,
- envidias, homicidios, borracheras, orgías y cosas semejantes a éstas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.
- Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,
- mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.
- Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.
- Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.
- No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros.
- Oh mi Cristo, el verdadero siervo testifica en el nombre que es sobre todo nombre, por ser heraldo de tu bendito linaje.
- Y la gracia intervendrá siempre en lo que espiritualmente dispusiereis.
- Porque en ninguna obra fútil, está presente la excelsa diestra del Rey.
- El pecado proviene de los trapos de inmundicia,
- a lo que se prestan las almas impías.
- Sin embargo, no son doblegados por la impudicia los discípulos consagrados.
- Porque el que está en el Todopoderoso Señor y Salvador Jesucristo, es el que en su majestuoso nombre cree.
- Y es que, el que no ceja en seguir tu huella indeleble, oh Altísimo, también discurrirá por ella hoy.
- Sólo se cumplirán nuestros espirituales desvelos;
- si somos dignos siervos del Soberano Señor Jesucristo.
- Todo lo demás obra en los espíritus sórdidos.
- Oh Alfa y Omega,
- es tu multiforme gracia,
- la que nos da discernimiento sobre la bíblica promesa;
- para que desde el santuario eterno, oh Señor, nos bendiga tu gloriosa diestra.
- Paz de Cristo
- Jesús, dijo: No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada.
- Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra;
- y los enemigos del hombre serán los de su casa.
- El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí;
- y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí.
- El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará.
- Oh mi Cristo, la santidad de tus siervos ha de ser por su alma sellada.
- Y nada será impedimento, oh Señor, para nuestra fidelidad eterna;
- para ser fervientes heraldos de la Sagrada Palabra.
- Nada hace oposición al que es el principio y el fin;
- y es que, oh Cristo Jesús, nada soy sin ti.
- Porque aun el alma profana en tu najestuoso nombre se gloriará.
-
- Jesús, enseña: El que a vosotros recibe, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió.
- El que recibe a un profeta por cuanto es profeta, recompensa de profeta recibirá; y el que recibe a un justo por cuanto es justo, recompensa de justo recibirá.
- Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa.
- Oh Rey de reyes, nunca nada le fue obstáculo al que tu santísima e indeleble huella siguió.
- Al que predica el Evangelio de la gracia, el auténtico siervo sienpre le respaldará.
- Todo discípulo Cristocéntrico, alaba y exalta la bíblica promesa.
- Paz de Cristo
- La Biblia dice: Oíd, cielos, y escucha tú, tierra; porque habla Jehová: Crié hijos, y los engrandecí, y ellos se rebelaron contra mí.
- El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su Señor; Israel no entiende, mí pueblo no tiene conocimiento.
- ¡Oh gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generación de malignos, hijos depravados! Dejaron a Jehová, provocaron a ira al Santo de Israel, se volvieron atrás.
- ¿Por qué querréis ser castigados aún? ¿Todavía os rebelaréis? Toda cabeza está enferma, y todo corazón doliente.
- Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga; no están curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite.
- Vuestra tierra está destruida, vuestras ciudades puestas a fuego, vuestra tierra delante de vosotros comida por extranjeros, y asolada como asolamiento de extraños.
- Y queda la hija de Sion como enramada en viña, y como cabaña en melonar, como ciudad asolada.
- Si Jehová de los ejércitos no nos hubiese dejado un resto pequeño, como Sodoma fuéramos, y semejantes a Gomorra.
- Oh mi Cristo, desvirtuaron tu excelsa gloria de principio a fin.
- Todos al unísono se contagiaron de lo nefastamente horrendo.
- Y desarraigados de toda bendición se sumieron en lo más letal.
- Se impregnaron del hedor maloliente.
- La malignidad siempre estuvo presente.
- Ninguno fue santo entre la ingente horda de profanos.
- Y ya no ha lugar la gracia.
- El alma se volvió espuría e ignominiosa.
-
- Oh Eterno,
- la santificación de la humanidad,
- le viene dada del glorioso cielo,
- que nos bendice con la única y perfecta verdad.
- Paz de Cristo
- La Biblia enseña: Éste es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él.
- Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad;
- pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.
- Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.
- Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.
- Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.
- Oh mi Cristo, Tú eres el autor y consumador de la fe.
- Y tus perfectos siervos siempre obran en santidad;
- porque anhelan traspasar el umbral del bienaventurado.
- Sed juiciosos,
- para no caer en la inveracidad,
- de las inmundas hordas de abyectos.
- Oh Cristo Jesús,
- ten de tus discípulos piedad, para que no se precipiten por el abismo.
- Y hazles permeables de tu majestuosa luz,
- Oh Sumo Señor Altísimo.
- Paz de Cristo
- La Biblia enseña: Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último;
- y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades.
- Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que han de ser después de éstas.
- El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y de los siete candeleros de oro: las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias, y los siete candeleros que has visto, son las siete iglesias.
- Oh mi Cristo, Tú eres Dios manifestado en carne; y gestado en la virgen Maria por el Santo Espíritu.
- Tu poder sobre la muerte, ha propiciado que seas el primogénito de los muertos, siendo de los que desde la eternidad y hasta la eternidad viven. Manifestación de la bendita gloria para los genuinos siervos inmarcesiblemente leales.
- Todo lo perpetúas, oh Señor, en tus bíblicas promesas.
- Y es que, únicamente en tus gloriosos designios perviven las almas santas.
- Oh Rey de la gloria,
- sólo tus sagrados mimbres nos sustentan.
- Y seremos coronados en victoria,
- cuando a tu amada Iglesia arrebatares, oh Altísimo Señor Jesucristo, siendo el culmen de los que en tu santo nombre se glorían.
- Paz de Cristo
- La Biblia enseña: Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré.
- Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.
- Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.
- Oh mi Cristo, en tu exaltación a ningún profano se ve.
- Santificarás al que tu glorioso nombre invocare.
- Y es que, de todo vuestro corazón interiorizasteis la excelsa gloria.
- La Biblia dice: No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.
- Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.
- No nos cansemos, pues, de hacer el bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.
- Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.
- Oh Soberano Señor Jesucristo, tu radiante y bendita luz deshace la abismal obscuridad.
- Es tu Sagrada Palabra, la que nos hace discurrir por la angosta senda.
- Perseverad hasta el fin, en ser hacedores y no solo heraldos del Evangelio que predicamos;
- según fuimos instruidos por el Santo de Israel.
- Paz de Cristo
- La Biblia enseña: Entonces el secreto fue revelado a Daniel en visión de noche, por lo cual bendijo Daniel al Dios del cielo.
- Y Daniel habló y dijo: Sea bendito el nombre de Dios de siglos en siglos, porque suyos son el poder y la sabiduría.
- Él muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos.
- Él ve lo profundo y lo escondido; conoce lo que está en tinieblas, y con él mora la luz.
- A ti, oh Dios de mis padres, te doy gracias y te alabo, porque me has dado sabiduría y fuerza, y ahora me has revelado lo que te pedimos; pues nos has dado a conocer el asunto del rey.
- Oh mi Cristo, Tú eres el Eterno.
- Y se lo has revelado al siervo, que en tu santo nombre se gloría.
- Oh gran Dios, por ti hemos sido bendecidos.
- Y consubstancial a tu tu gloria es la imperecedera plenitud.
- Y sabemos, que contra el fruto del Espíritu no hay ley.
- La Biblia dice: Por cuanto aborrecieron la sabiduría, y no escogieron el temor de Jehová,
- ni quisieron mi consejo, y menospreciaron toda reprensión mía,
- comerán del fruto de su camino, y serán hastiado de sus propios consejos.
- Porque el desvío de los ignorantes los matará, y la prosperidad de los necios los echará a perder;
- mas el que me oyere, habitará confiadamente y vivirá tranquilo, sin temor del mal.
- Oh Cristo Altísimo, tu luz nuestra pureza aumentará,
- en el clarear del día;
- rayendo nuestros obscenos deseos.
- Y con desmesura, oh gran Yo Soy, en tu salvación podremos con firmeza creer,
- para morar eternamente en la gloria celestial.
- Paz de Cristo
- La Biblia enseña: Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo.
- Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.
- Oh mi Cristo, Tú eres el Señor Omnipotente que redimió y justificó nuestro séptico pecado.
- Pero el nuevo pacto de la gracia; propicio en la cruz del Calvario, por tu preciosa sangre derramada; nunca la interiorizaron las abyectas hordas de falsarios.
- Jesús, dijo: Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.
- He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.
- Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.
- El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.
- Oh Santo, de tu incrédulo siervo, es la actitud displicente;
- haciendo caso omiso de su extravío.
- ¿Habrá algo más obvio que el paraíso eterno?
- Esta es la gran pregunta, para las almas heréticas.
- Paz de Cristo
- La Biblia dice: Como está escrito: No hay justo, ni aun uno;
- no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios.
- Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.
- Sepulcro abierto es su garganta; con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios;
- su boca está llena de maldición y de amargura.
- Sus pies se apresuran para derramar sangre;
- quebranto y desmesura hay en sus caminos;
- y no conocieron camino de paz.
- Oh mi Cristo, sólo los que en tu santo nombre se han negado a sí mismo,
- son tus siervos consagrados.
- Y es que, el que recibe de gracia, sabe que fuera del Todopoderoso Señor y Salvador Jesucristo, no existe Dios alguno.
- Es la mentira el mal endémico de los inicuos;
- sus vidas son la antítesis de la buenaventura.
- La obscenidad es su descrédito deplorable;
- porque hacen desdén de los preceptos bíblicos,
- y contravienen siempre la única y perfecta verdad.
- La Biblia enseña: El peso falso es abominación a Jehová; mas la pesa cabal le agrada.
- Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra; mas con los humildes está la sabiduría.
- El que vierte maldición, se escuda en una impostura premeditada.
- Y el que ama a Cristo Jesús, en su bendito nombre se gloría.
- Paz de Cristo
- La Biblia dice: Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida.
- Aparta de ti la perversidad de la boca, y aleja de ti la iniquidad de los labios.
- Tus ojos miren lo recto, y diríjanse tus parpados a lo que tienes delante.
- Examina la senda de tus pies, y todos tus caminos sean rectos.
- No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; aparta tu pie del mal.
- Oh mi Cristo, de la maldad ancestral nuestra alma está cautiva.
- Y toda necedad, hemos de enmendarla con la corrección de los auténticos sabios.
- Aborrece la iniquidad del pensamiento lacerante.
- Y no te jactes de los pronunciamientos sépticos.
- Invoca la bendición del eterno santuario, que derrama su gracia del poder celestial.
- Oh Sumo Alfarero,
- sólo en tu perfecta rueda,
- se hace la espiritual transformación del vaso inicuo en un vaso nuevo.
- Porque no existe morada contigo, oh Cristo Jesús, fuera de la vida eterna.
- Paz de Cristo
- La Biblia dice: Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son licitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna.
- Las viandas para el vientre, y el vientre para las viandas; pero tanto al uno como a las otras destruirá Dios. Pero el cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo.
- Y Dios, que levantó al Señor, también a nosotros nos levantará con su poder.
- ¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? ¿Quitaré, pues, los miembros de Cristo y los haré miembros de una ramera? De ningún modo.
- ¿O no sabéis que él que se une con una ramera, es un cuerpo con ella? Porque dice: Los dos serán una sola carne.
- Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él.
- Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca.
- ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?
- Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.
- Oh mi Cristo, tu Sagrada Palabra no ofrece duda,
- toda su espiritual sabiduría nos viene dada del cielo.
- Únicamente nos resta creer.
- Sí, porque en el bautismo, nos revistió de su Espíritu. Y nada nos eximirá de este sobrenatural grado.
- Porque la unión con la mujer extraña es una obscenidad infame;
- pero el que es fiel al Señor, auténtico siervo es.
- Porque horrendo pecado es unirse a una ramera.
- Ni hagáis nunca, oprobio de vuestros miembros,
- ya que han sido para el Todopoderoso consagrados.
- Oh Alfa y Omega,
- el que es consubstancial con tu gloria,
- no peca;
- porque su anhelo insoslayable, es ser de gracia coronado en victoria.
- Paz de Cristo
- La Biblia dice: Confía en Jehová, y haz el bien; y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad.
- Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón.
- Oh mi Cristo, el que cree en tu majestuoso nombre, se ve abocado irremisiblemente a la inmarcesible santidad.
- Y es que, la justicia celestial, oh Cordero inmolado, nos libertó con tu glorioso perdón.
- Oh Santo,
- la inconmensurable libertad,
- nos la ofrendas con la sabiduría de lo alto,
- por ser consubstancial a la eternidad.
- Paz de Cristo
- La Biblia enseña: Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.
- Por tanto, nosotros todos mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.
- Oh mi Cristo, el culmen de nuestra existencia es permanecer en tu excelsa gracia; porque en ella vive la única y perfecta verdad.
- Y en consonancia con la santísima verdad, somos revestidos del Cristocéntrico amor.
- Oh Rey de reyes y Señor de señores,
- en tu universal creación,
- nada seríamos sin tus misericordias y favores;
- porque nos proveen de la gloriosa y eterna salvación.
-
- Oh Rey de la gloria,
- tu bíblica instrucción la hallamos en la angostura del camino.
- Y es al testificar, oh Señor, en tu bendita memoria,
- cuando intetiorizamos el celestial e irreprensible camino.
- Paz de Cristo
- La Biblia enseña: Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.
- Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.
- Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.
- Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonandoos unos a otros, como Dios os perdonó a vosotros en Cristo.
- Oh mi Cristo, de la gracia recibida dad de gracia, para ser con el prójimo consecuentes.
- Oh Rey de reyes, es tu excelsa diestra, la que dirimirá en nosotros, si somos dignos de la eterna salvación.
- Y al desdeñar de nuestro espíritu, alma y cuerpo toda estulticia.
- Propicia nos será tu gran misericordia, oh Señor, para traspasar en santidad el umbral del glorioso paraíso.
- Paz de Cristo