- Bendito sea Jehová, porque ha hecho maravillosa su misericordia para conmigo en ciudad fortificada.
- Decía yo en mi premura: Cortado soy de delante de tus ojos; pero tú oíste la voz de mis ruegos cuando a ti clamaba.
- Amad a Jehová, todos vosotros sus santos; a los fieles guarda Jehová, y paga abundantemente al que procede con soberbia.
- Esforzaos todos vostros los que esperáis en Jehová, y tome aliento vuestro corazón.
- Oh mi Cristo, tu piedad es ante todo para el alma bienaventurada.
- Y siempre oyes, oh Señor, al siervo que eleva su ferviente plegaria.
- Los que fingen amor al Omnipotente, son los viles disolutos. Y Él condena a los impíos, y a todas sus ovejas salva.
- La apostasía no cabe en el que anhela su alma salvar; y por lo mismo, da extremo valor a su cristiana abnegación.
- Paz de Cristo
- No sea yo avergonzado, oh Jehová, ya que te he invocado; sean avergonzados los impíos, estén mudos en el Seol.
- Enmudezcan los labios mentirosos, que hablan contra el justo cosas duras con soberbia y menosprecio.
- ¡Cuán grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen, que has mostrado a los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres!
- En lo secreto de tu presencia los esconderás de la conspiración del hombre; los pondrás en un tabernáculo a cubierto de contención de lenguas.
- Oh mi Cristo, el siervo probo hace imperecedersa tu invocación.
- Oh Eterno, rae del impostor sus exabructos, por su atrabiliario despecho.
- Oh Santo, glorioso es el fin de tus celestiales bendiciones.
- Oh Hijo del Hombre, desde la eternidad y hasta la eternidad se propagan en el firmamento las Cristocentricas e incensadas loas.
- Paz de Cristo
- Porque oigo la calumnia de muchos; el miedo me asalta por todas partes, mientras consultan juntos contra mí e idean quitarme la vida.
- Mas yo en ti confío, oh Jehová; digo: Tú eres mi Dios.
- En tu mano están mis tiempos; líbrame de la mano de mis enemigos y de mis perseguidores.
- Haz replandecer tu rostro sobre tu siervo; sálvame por tu misericordia.
- Oh mi Cristo, Tú has redimido en la cruz del Calvario, aun al que en tu piadosa verdad no se reconocía.
- Mas Tú, oh Santo, eres el Soberano Creador.
- Y hasta las hordas de necios, recibieron sin saberlo tus gloriosas bendiciones.
- Y las benignas señales del cielo; de gracia preservarán al que en tu bendito nombre se gloría.
- Paz de Cristo
- Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque estoy en angustia; se han consumido de tristeza mis ojos, mi alma también y mi cuerpo.
- Porque mi vida se va gastando de dolor, y mis años de suspirar; se agotan mis fuerzas a causa de mi iniquidad, y mis huesos se han consumido.
- De todos mis enemigos soy objeto de oprobio, y de mis vecinos mucho más, y el horror de mis conocidos; los que me ven fuera huyen de mí.
- He sido olvidado de su corazón como un muerto; he venido a ser como un vaso quebrado.
- Oh mi Cristo, echaré a tus santísimos pies la ansiedad, y quedará diluida; y de gracia será desintegrada por el poder del Evangelio.
- Y agradarás al Señor, al ser un gran heraldo por la Sagrada Palabra vivamente definido.
- Y predicarás las buenas nuevas hasta lo último de la tierra, y los milagros celestiales se derramarán sin fin.
- Porque todo designio del Altísimo, velará por el discípulo bienaventurado.
- Paz de Cristo
- En tu mano encomiendo mi espíritu; Tú me has redimido, oh Jehová, Dios de verdad.
- Aborrezco a los que esperan en vanidades ilusorias; mas yo en Jehová he esperado.
- Me gozaré y alegraré en tu misericordia, porque has visto mi aflicción; has conocido mi alma em las angustias.
- No me entregaste en mano del enemigo; pusiste mis pies en lugar espacioso.
- Oh mi Cristo, guárdame en tu sobrenatural e imperecedera piedad.
- La antítesis de la vanagloria, oh Señor, es inherente al ser bienaventurado.
- Traspasar el umbral de la gloria, oh Soberano Cristo, es un grandioso honor para las almas benditas.
- Y por ser del Omnipotente un discípulo digno, vivirás en su eterno paraíso.
- Paz de Cristo
- En ti, oh Jehová, he confiado; no sea yo confundido jamás; líbrame en tu justicia.
- Inclina a mí tu oído, líbrame pronto; sé tú mi roca fuerte, y fortaleza para salvarme.
- Porque tú eres mi roca y mi castillo; por tu nombre me guiarás y me encaminarás.
- Sácame de la red que han escondido para mí, pues tú eres mi refugio.
- Oh mi Cristo, es el siervo bendecido, el que permanecerá postrado en tu presencia.
- Mi alma libertada se esforzará en ser resplandeciente, oh Señor, para morar contigo en la luz inaccesible.
- No ha lugar la vida sin la gracia del Santo Espíritu, y por su sagrada senda discurrirás.
- Por creer, oh Rey de la gloria, que Tú eres el principio y el fin; yo soy tu Cristocéntrico hijo.
- Paz de Cristo
- A ti, oh Jehová, clamaré, y al Señor suplicaré.
- ¿Qué provecho hay en mi muerte cuando descienda a la sepultura? ¿Te alabará el polvo? ¿Anunciará tu verdad?
- Oye, oh Jehová, y ten misericordia de mí; Jehová, sé tú mi ayudador.
- Has cambiado mi lamento en baile; desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría.
- Por tanto, a ti cantaré, gloria mía, y no estaré callado. Jehová Dios mío, te alabaré para siempre.
- Oh mi Cristo, el galardón de gloria heredaré.
- Y por ser en tu glorioso nombre nueva criatura, anunciaré tu santidad.
- En tu gracia me sustentaré, oh Rey de reyes, y me regocijaré en tu bendito amor.
- Porque, oh Sumo Redentor, tu gozo es nuestra fortaleza cada día.
- Y serán aladas loas llevadas por el viento, oh gran Dios, las que elevaremos al trono de tu gloria eternamente.
- Paz de Cristo
- Cantad a Jehová, vosotros sus santos, y celebrad la memoria de su santidad.
- Porque un momemto será su ira, pero su favor dura toda la vida. Por la noche durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría.
- En mi prosperidad dije yo: No seré jamás conmovido,
- porque tú, Jehová, con tu favor me afirmaste como monte fuerte. Escondiste tu rostro, fui turbado.
- Oh mi Cristo, en tus loas participamos fervientemente tus genuinos siervos, para dar testimonio de tu eterna verdad.
- Oh Santo, de gracia recibida, en tu excelso nombre la grey se gloría.
- En la autocomplacencia, oh Señor, fui un discípulo desprevenido,
- y me alejé del que me había santificado.
- Paz de Cristo
- Te glorificaré, oh Jehová, porque me has exaltado, y no permitiste que mis enemigos se alegraran de mí.
- Jehová, Dios mío, a ti clamé y me sanaste.
- Oh Jehová, hiciste subir mi alma del Seol; me diste vida, para que no descendiese a la sepultura.
- Oh mi Cristo, al siervo que has santificado, tendrá indubitablemente un piadoso fin.
- Del mal, oh Santo, Tú siempre me guardaste.
- Y tu gracia, oh Señor, me salvó; porque de mí hiciste una nueva criatura.
- Paz de Cristo
- Voz de Jehová que desgaja las encinas, y desnuda los bosques; en su templo todo proclama su gloria.
- Jehová preside en el diluvio, y se sienta Jehová como rey para siempre.
- Jehová dará poder a su pueblo; Jehová bendecirá a su pueblo con paz.
- Oh mi Cristo, tus siervos nos reconocemos en espíritu pobres; y como tales predicamos en tu gloriosa memoria.
- Oh Señor Altísimo, Rey eres del universo eternamente.
- Oh gran Yo Soy, a los libertados, poder les diste en el yermo, para poder loar tu majestuoso nombre en santidad.
- Paz de Cristo
- Voz de Jehová que quebranta los cedros; quebrantó Jehová los cedros del Líbano.
- Los hizo saltar como becerros; al Lívano y al Sirión como hijos de búfalos.
- Voz de Jehová que derrama llamas de fuego;
- voz de Jehová que hace temblar el desierto; hace temblar Jehová el desierto de Cades.
- Oh mi Cristo, de tu gracia hace parte el piadoso heraldo.
- Y una huella indeleble, oh Señor, es consubstancial a tus bíblicos preceptos.
- Resplandor de gloria emana tu Majestad, oh Rey Soberano;
- porque en el Altísimo la eternidad es.
- Paz de Cristo
- Tributad a Jehová, oh hijos de los poderosos, dad a Jehová la gloria y el poder.
- Dad a Jehová la gloria debida a su nombre; adorad a Jehová en la hermosura de la santidad.
- Voz de Jehová sobre las aguas; truena el Dios de gloria, Jehová sobre las muchas aguas.
- Voz de Jehová con potencia; voz de Jehová con gloria.
- Oh mi Cristo, del paraiso será el que en tu santo nombre pueda creer.
- La adoración al Hijo del Hombre, pasa por ser un siervo perfecto e inherente a su santísima verdad.
- De la obediencia al Omnipotente, es el celo de las consagradas almas.
- Y ningún impedimento habrá, oh Señor, para testificar fervientemente en tu majestuosa memoria.
- Paz de Cristo
- Bendito sea Jehová, que oyó la voz de mis ruegos.
- Jehová es mi fortaleza y mi escudo; en él confió mi corazón, y fui ayudado, por lo que se gozó mi corazón, y con mi cántico le alabaré.
- Jehová es la fortaleza de su pueblo, y el refugio salvador de su ungido.
- Salva a tu pueblo, y bendice a tu heredad; y pastoréales y susténtales para siempre.
- Oh mi Cristo, la Sagrada Palabra hasta el siglo nos bendecirá, cuando hagamos la invocación de tu santo nombre hasta los cielos de los cielos.
- La universal creación, por el designio del Todopoderoso, se postrará irremisiblemente a sus majestuosos pies.
- Y hasta lo más ignoto del universo, oh Hijo del Hombre, sabrá que Tú eres el glorioso camino.
- No habrá surco de mayor rectitud, que el trazado por el siervo en santidad; porque en tu luz inaccesible, oh Soberano Redentor, vivirá eternamente.
- Paz de Cristo
- A ti clamaré, oh Jehová. Roca mía, no te desentiendas de mí, para que no sea yo, dejándome tú, semejante a los que descienden al sepulcro.
- Oye la voz de mis ruegos cuando clamo a ti, cuando alzo mis manos hacia tu santo templo.
- No me arrebates juntamente con los malos, y con los que hacen iniquidad, los cuales hablan paz con sus prójimos, pero la maldad está en su corazón.
- Dales conforme a su obra, y conforme a la perversidad de sus hechos; dales su merecido conforme a la obra de sus manos.
- Por cuanto no atendieron a los hechos de Jehová, ni a la obra de sus manos, Él los derribará, y no los edificará.
- Oh mi Cristo, salvo será el heraldo que persevere hasta el fin; pero sufrirá la segunda muerte, el que fuere condenado al infierno.
- Y el irreprensible siervo alcanzará la gloria, si traspasare gozoso el umbral del firmamento.
- Oh Señor, grandiosa e insoslayable es tu única y perfecta verdad; y de ella obtendrás fruto, si recibes su gloriosa e inconmensurable bendición.
- Oh Rey de reyes y Señor de señores, de gracia nos has revelado tus bíblicos preceptos; sin embargo, lo excrable e ignominioso practican los viles profanos.
- Y en las entenebrecidas tinieblas estarán inmersos los paganos; porque la séptica mentira los destruirá.
- Paz de Cristo
- Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá.
- Enséñane, oh Jehová, tu camino, y guíame por senda de rectitud a causa de mis enemigos.
- No me entregues a la voluntad de mis enemigos; porque se han levantado contra mí testigos falsos, y los que respiran crueldad.
- Hubiera yo desmayado si no creyese que veré la bondad de Jehova en la tierra de los vivientes.
- Aguarda a Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; sí, espera a Jehová.
- Oh mi Cristo, a tu única y perfecta verdad, la pureza del alma se ceñirá.
- Oh Sumo Redentor, no existe más gloriosa senda, que la de tus sublimes designios.
- Oh Rey de la gloria, la exigua percepción del profano, jamás interiorizará en su disoluto ser la piadosa santidad.
- Oh Santo de Israel, vivir en el Espíritu, nos adentra en el paraiso de tus prístinas e imperecederas fuentes.
- Oh gran Yo Soy, es tu siervo incorruptible, el que hasta el siglo en la Sagrada Escritura permanecerá.
- Paz de Cristo
- Oye, oh Jehová, mi voz con que a ti clamo; ten misericordia de mí, y respóndeme.
- Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro. Tu rostro buscaré, oh Jehová;
- no escondas tu rostro de mí. No apartes con ira a tu siervo; mi ayuda has sido. No me dejes ni me desampares, Dios de mi salvación.
- Oh mi Cristo, la súplica del consagrado siervo, de gracia fue oida oportunamente.
- Tu presencia, oh Señor, nuestro corazón adorará;
- de tu gloria, oh Santo, siempre hemos recibido auxilio. Es tu excelsa diestra, la que nos concierne de celestial unción.
- Paz de Cristo
- Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo.
- Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; me ocultará en lo reservado de su morada; sobre una roca me pondrá en alto.
- Luego levantará mi cabeza sobre mis enemigos que me rodean, y yo sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de júbilo; cantaré y entonaré alabanzas a Jehová.
- Oh mi Cristo, Tú eres el único refugio perfecto.
- Tú, oh Señor, me preservarás de lo letal; porque mi protección es tu regazo de gracia; y en la roca inexpugnable estaré siempre a salvo.
- Y en la bienaventuranza de tu excelsa diestra, oh Rey de reyes, ha lugar tu siervo, para loarte hasta hasta el extremo en la gloria celestial.
- Paz de Cristo
- Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida, ¿de quién he de atemorizarme?
- Cuando se juntaron cotra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron.
- Aunque un ejército acampe contra mí, no temerá mi corazón; aunque contra mí se levante guerra, yo estaré confiado.
- Oh mi Cristo, en tu gracia me sustentaré; y desde la eternidad y hasta la eternidad podré adorarte.
- Y las inoperantes hordas de impíos, en su propia vileza se deshicieron.
- Porque tu indestructible refugio, oh Santo, de la séptica impiedad siempre me ha guardado.
- Paz de Cristo
- Jehová, la habitación de tu casa he amado, y el lugar de la morada de tu gloria.
- No arrebates con los pecadores mi alma, ni mi vida con hombres sanguinarios.
- En cuyas manos está el mal, y su diestra está llena de sobornos.
- Mas yo andaré en mi integridad; redímeme, y ten misericordia de mí.
- Mi pie ha estado en rectitud; en las congregaciones bendeciré a Jehová.
- Oh mi Cristo, en el celo del santificado, se ciñe la celestial victoria.
- Y en los postulados de la gracia, nunca entrarán los atrabiliarios.
- No existe profanos fuera de lo espirítualmente letal, con delitos hasta el extremo obscenos.
- El ser de Cristocéntrica fidelidad, pereseverará en su salvación como único fin.
- La perfecta verdad se basa en la piadosa actitud; y la obediencia es bíblicamente cabal.
- Paz de Cristo
- Oh mi Cristo,
- la mentira es anatema:
- lo dice tu Sagrado Escrito.
- Y bienaventurada será el alma, que no caiga en trampa tan horrenda.
- Oh Cristo Jesús,
- de inconmensurable pureza es tu única y perfecta verdad.
- Y el que traspasare el umbral de tu inacesible luz,
- consumará tan glorioso hecho en bendita e incorruptible santidad.
- Oh Rey de la gloria,
- de gracia nos has revelado tu santo nombre.
- Y eterna será nuestra victoria;
- si somos dignos de seguirte, oh Hijo del Hombre.
- Paz de Cristo
- No me he sentado con hombres hipócritas, ni entre los que andan simuladamente.
- Aborrecí la reunión de los malignos, y con los impíos nunca me senté.
- Lavaré en inocencia mis manos, y así andaré alrededor de tu altar, oh Jehová,
- para exclamar con voz de acción de gracias, y para contar todas tus maravillas.
- Oh mi Cristo, sólo tu justicia habla santamente.
- Y es que, oh Señor, Tú eres el Santo de Israel.
- Oh Rey de la gloria, únicamente el que traspasare el umbral del paraiso, alma incorruptible será.
- Y como heraldo de gracia, habrá predicado hasta lo último de la tierra, oh Soberano Redentor, tus Sagradas Escrituras.
- Paz de Cristo
- Júzgame, oh Jehová, porque yo en mi integridad he andado; he confiado asimismo en Jehová sin titubear.
- Escudríñame, oh Jehová, y pruébame; examina mis íntimos pensamientos y mi corazón.
- Porque tu misericordia está delante de mis ojos, y ando en tu verdad.
- Oh mi Cristo, tu sobrenatural unción del cielo ha bajado, para el siervo que sin reservas te ha de amar.
- La sabiduría de lo alto es concedida exiguamente; porque del Todopoderoso proviene esta gloriosa bendición.
- La desmesura no es propia de la gozosa e irreprensible santidad.
- Paz de Cristo
- Guarda mi alma, y líbrame; no sea yo avergonzado, porque en ti confié.
- Integridad y rectitud me guarden, porque en ti he esparado.
- Redime, oh Dios, a Israel de todas sus angustias.
- Oh mi Cristo, en tu santo nombre he de gloriarme, para que me sea consignado por la gracia el don de la fe.
- Y el mayor galardón de la doctrina Cristocéntrica, se eleva a lo sobrenatural siendo bienaventurado.
- Es tu piedad, oh Sumo Redentor, la excelsa gloria que nos libra de las profanas estultucias.
- Paz de Cristo
- Mírame, y ten misericordia de mí, porque estoy solo y afligido.
- Las angustias de mi corazón se han aumentado; sácame de mis congojas.
- Mira mi aflicción y mi trabajo, y perdona todos mis pecados.
- Mira mis enemigos, cómo se han multiplicado, y con odio violento me aborrecen.
- Oh mi Cristo, en tu verdad se aprecia meridianamente lo que hasta ahora ha acontecido.
- Y adorando tu santo nombre, oh Señor, se disipan todas las recurrentes quejas.
- Preserva los pensamientos que se manifiestan irremisiblemente santificados.
- Y dehaz, oh Rey de reyes, las actitudes que nos envilecen.
- Paz de Cristo
- Por amor de tu nombre, oh Jehová, perdonarás mi pecado, que es grande.
- ¿Quién es el hombre que teme a Jehová? Él le enseñará el camino que ha de escoger.
- Gozará él de bienestar, y su descendencia heredará la tierra.
- La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, y a ellos hará conocer su pacto.
- Mis ojos están siempre hacia Jehová, porque él sacará mis pies de la red.
- Oh mi Cristo, la provisión de tu misericordia, para el que se arrrepiente es invariable.
- Porque de toda aflicción Él nos guardará. E inconmensurable es su poder.
- Nadie más que Él nos puede amar, al recibir la protección de su excelsa diestra.
- Y los que a su Sagrada Palabra obedecen, tendrán como legado la sabiduría de lo alto.
- Porque no existe mayor gracia que la celestial, oh Señor, para serte eternamente fiel.
- Paz de Cristo
- Jesús, dijo: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto vivirá.
- Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?
- Oh mi Cristo, en tu majestuosa adoración, jamás podrá haber medida; porque todo el que creyere en el Omnipotente, con Él eternamente morará.
- Y es que, Tú, oh Señor, eres el primero y el último, el principio y el fin; y todos los que creyeren en su santo nombre, vivirán con Él en la gloria imperecederamente. ¿Crees qué se consumará el Cristocéntrico precepto?
- Paz de Cristo
- Bueno y recto es Jehová; por tanto él enseñará a los pecadores el camino.
- Encaminará a los humildes por el juicio, y enseñará a los mansos su carrera.
- Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad, para los que guardan su pacto, y sus testimonios.
- Oh mi Cristo, en tu Sagrada Palabra, el alma arrepentida se refugiará; y se regirá por lo que en la misma está escrito.
- El que practica la humildad es el siervo sumiso; y hará, con pulso firme en el timón, la brecha recta.
- De gracia proviene la santidad; y como el Alto y Sublime es, anhelamos ser sus irreprensibles discípulos.
- Paz de Cristo
- Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; enséñame tus sendas.
- Encaminame en tu verdad, y enséñame, porque tú eres el Dios de mi salvación; en ti he esperado todo el día.
- Acuérdate, oh Jehová, de tus piedades y de tus misericordias, que son perpetuas.
- De los pecados de mi juventud, y de mis rebeliones, no te acuerdes; conforme a tu misericordia acuérdate de mí, por tu bondad, oh Jehová.
- Oh mi Cristo, en tu santidad, lo imposible se vuelve posible con tus preceptivas enmiendas.
- Gloriosa es tu única y perfecta verdad, oh Señor, porque en ella mi alma se gloría.
- Es tu piedad, oh Rey de la gloria, la que pone remedio a nuestras sépticas deudas.
- Son tus celestiales bendiciones, oh Soberano Redentor, las que raen nuestra ancestral iniquidad.
- Paz de Cristo
- Oh mi Cristo,
- es tu Sagrada Palabra,
- el mensaje bendito,
- que ha de estremecer el alma.
- Oh Santo de Israel,
- el que quiera salvar su alma,
- en el nombre que es sobre todo nombre, ha de profesar una indisoluble fe;
- e invocar con quebrantamiento de espíritu al Soberano Señor, que con extrema fidelidad le ama.
- Oh Sumo Redentor,
- de gracia es nuestra salvación.
- Y el que se gloría en tu excelso amor,
- con su genuino arrepentimiento se suma a tu piadoso perdón.
- Paz de Cristo
- A ti, oh Jehová, levantaré mi alma.
- Dios mío, en ti confío; no sea yo avergonzado, no se alegren de mí mis enemigos.
- Ciertamente ninguno de cuantos esperan en ti será confundido; serán avergonzados los que se rebelan sin causa.
- Oh mi Cristo, nada obra fuera de tu gracia.
- Oh gran Dios, en tu nombre siempre he confiado; sea máxima tu potección ante los malvados e impíos.
- Inexpugnable, oh Señor, es tu refugio bendecido; y del obscuro abismo pende la pagana chusma.
- Paz de Cristo
- Jesús, dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.
- Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.
- Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?
- Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.
- De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino.
- Oh mi Cristo, el que no llevare su propia cruz, jamás será digno de ante tus pies postrarse.
- Ningún ser humano su alma salvará, oh Señor, sino el que con quebrantamiento a tus pies, su arrpentimiento sea veraz.
- Cada alma recibirá un veredicto Cristocéntrico en el juicio postrero; y sólo traspasará el umbral de la gloria, oh Eterno, el que con fidelidad te ama.
- En el gran trono blanco, el Hijo del Hombre se sentará; y salvará a los que estén en santidad, y condenará a las ignominiosas hordas.
- Oh Sumo Redentor, Tú advertiste meridianamente; que el que no cargó con su propia cruz, no morará contigo en el paraíso eterno.
- Paz de Cristo
- Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotras puertas eternas, y entrará el Rey de gloria.
- ¿Quién es este Rey de gloria? Jehová el fuerte y valiente, Jehová el poderoso en batalla.
- Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotras, puertas eternas, y entrará el Rey de gloria.
- ¿Quién es este Rey de gloria? Jehová de los ejércitos, Él es el Rey de la gloria.
- Oh mi Cristo, ha lugar en el siervo probo, ser cosubstancial a tu eterna victoria.
- A la eternidad es inherente, oh Señor, todo discípulo que vive concernido en tu bendita gracia.
- Oh mi Cristo, ha lugar en el siervo probo, ser consubstancial a tu eterna victoria.
- Oh gran Yo Soy, el auténtico discípulo es el que testifica celosamente de la nueva Jerusalén, en tu sobrenatural memoria.
- Paz de Cristo
- De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan.
- Porque él la fundó sobre los mares, y la afirmó sobre los ríos.
- ¿Quén subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo?
- El limpio de manos y puro de corazón; el que no ha elevado su alma a cosas vanas, ni jurado con engaño.
- Él recibirá bendición de Jehová, y justicia del Dios de salvación.
- Tal es la generación de los que le buscan, de los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob.
- Oh mi Cristo, Tú eres el que has permitido en la tierra que los seres humanos vivan.
- Tu ubicuidad es universal, oh Señor; y los revestidos de espiritual omnipresencia, desde la eternidad y hasta la eternidad somos tus dignos discípulos.
- Los santos siervos de tu salvación, oh Cristo Jesús, recibimos desmesurada pureza desde antes de la fundación del mundo, para morar contigo eternamente en el paraíso del hijo bendito.
- Y donde ha lugar la sabiduría de lo alto, sino en el siempre bienaventurado.
- Sólo los justos, oh Cristo de la gloria, recibirán tu celestial redención.
- Y en tu excelsa gloria, oh Santo, únicamente habitaremos tus hijos perfectos.
- Paz de Cristo
- Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
- Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.
- Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días.
- Oh mi Cristo, por tu gracia mi vida existe. Oh Señor, Tú eres el Fundamento.
- Jamás existirán en el mundo abominadores; porque al siervo fiel, oh Santo de Israel, por tu senda sagrada le seguirás amparando.
- Y es que, oh Rey de reyes, todas las mañanas reciben del cielo tus misericordias, las que en tu bendito nombre son almas piadosas.
- Paz de Cristo
- Jehová es mi pastor, nada me faltará.
- En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastorerá.
- Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.
- Oh mi Cristo, grandioso es tu amor; y de bendición tu gracia será.
- En tu Sagrada Palabra, con espiritual celo hemos de confiar; y sabremos que fielmente su precepto nos guardará.
- Únicamente por fe, nos alcanzará tu bendición santa, oh Hijo del Hombre.
- Paz de Cristo
- Comerán y adorarán todos los poderosos de la tierra; se postrarán delante de él todos los que descienden al polvo, aun el que no puede conservar la vida a su propia alma.
- La posteridad le servirá; esto será contado de Jehová hasta la postrera generación.
- Vendrán, y anunciarán su justicia; pueblo no nacido aún, anunciarán que él hizo esto.
- Oh mi Cristo, de tu misericordia sabrá hasta el más pagano, que nunca supo interiorizar la benditañ gracia.
- La postrera gloria se derramará, oh Señor, para que el mundo pueda recibir tu unción.
- Y la universal bendición, oh Santo Israel, la hará siempre propicia tu bíblico precepto.
- Paz de Cristo
- De ti será mi alabanza en la gran congregación; mis votos pagaré delante de los que le temen.
- Comerán los humildes, y serán saciados; alabarán a Jehová los que le buscan; vivirá vuestro corazón para siempre.
- Se acordarán, y se volverán a Jehová todos los confines de la tierra. Y todas las familias de las naciones adorarán delante de ti.
- Porque de Jehová es el reino, y él regirá las naciones.
- Oh mi Cristo, sólo tuya es la bendición, para los que en tu santo nombre hubieren creido verdaderamente.
- Los pobres en espírutu serán bienaventurados. Y de gracia, oh Señor, te loarán eternamente.
- El siervo digno, oh Rey de la gloria, insoslayablemente siempre te adorará; porque Tú eres el primero y el último, el principio y el fin.
- Sí, oh Santo de Israel, irremisiblemente Tú eres nuestro Dios único. Y sentado en el gran trono blanco, salvarás o condenarás a las almas con tus justas e irrefutables bendiciones.
- Paz de Cristo
- Anunciaré tu nombre a mis hermanos; en medio de la congregación te alabaré.
- Los que teméis a Jehová, alabadle; glorificadle, descendencia toda de Jacob, y temedle vosotros, descendencia toda de Israel.
- Porque no menospreció ni abominó la aflicción del afligido, ni de él escondió su rostro; sino que cuando clamó a él, le oyó.
- Oh mi Cristo, en tu glorioso nombre testificaremos; y anunciando su santísima verdad le exaltaré.
- Por la revelación de tu Sagrada Palabra, oh Señor, hemos recibido el don de la fe.
- Y nada obrará fuera de tu desmesurada misericordia, sino que siempre oirás en su quebrantamiento al arrepentido, oh gran Dios.
- Paz de Cristo
- Mas tú, Jehová, no te alejes; fortaleza mía, apresúrate a socorrerme.
- Libra de la espada mi alma: del poder del perro mi vida.
- Sálvame de la boca del león, y líbrame de los cuernos de los búfalos.
- Oh mi Cristo, de tu excelsa gloria habrás de proveerme.
- Y por estar necesitados de la espiritual sabiduría;
- tu gozo es nuestra fortaleza, oh Señor, en los benditos cielos.
- Paz de Cristo
- Porque perros me han rodeado; me ha cercado cuadrilla de malignos; horadaron mis manos y mis pies.
- Contar puedo todos mis huesos; entre tanto, ellos me miran y me observan.
- Repartieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.
- Oh mi Cristo, tu obra perfecta en la cruz del Calvario, del Espíritu Santo es.
- Ninguno de tus huesos quebraron, oh Sumo Redentor; porque así tus Sagradas Escrituras lo manifiestan.
- Te despojaron de tus vestiduras, y se las repartieron los impíos, oh Rey de reyes.
- Paz de Cristo
- Me han rodeado muchos toros; fuertes toros de Basán me han cercado.
- Abrieron sobre mí su boca como león rapaz y rugiente.
- He sido derramado como aguas, y todos mis huesos se descoyuntaron; mi corazón fue como cera, derritiéndose en medio de mis entrañas.
- Como un tiesto se secó mi vigor, y mi lengua se pegó a mi paladar, y me has puesto en el polvo de la muerte.
- Oh mi Cristo, subyace la encrucijada de lo despiadado.
- Y fue la afrenta más hiriente.
- Abrumadoras eran las horrendas circunstancias.
- Nada más veía pasar un abismo por la obnubilada mente.
- Paz de Cristo
- La Biblia enseña: Cuando yo dijere al justo: De cierto vivirás, y él confiado en su justicia hiciere iniquidad, todas sus justicias no serán recordadas, sino que morirá por su iniquidad que hizo.
- Y cuando yo dijere al impío: De cierto morirás; si él se convirtiere de su pecado, e hiciere según el derecho de la justicia,
- si el impío restituyere la prenda, devolviere lo que hubiere robado, y caminare en los estatutos de la vida, no haciendo iniquidad, vivirá ciertamente y no morirá.
- No se le recordará ninguno de sus pecados que había cometido; hizo según el derecho y la justicia; vivirá ciertamente.
- Luego dirán los hijos de tu pueblo: No es recto el camino del Señor; el camino de ellos es el que no es recto.
- Cuando el justo se apartare de su justicia, e hiciere iniquidad, morirá por ello.
- Y cuando el impío se apartare de su impiedad, e hiciere según el derecho y la justicia, vivirá por ello.
- Y dijisteis: No es recto el camino del Señor. Yo os juzgaré, oh casa de Israel, cada uno conforme a sus caminos.
- Oh mi Cristo, el que deriva su justicia en necedad, al fin cavó su propio abismo.
- Por el contrario el que la maldad practica;
- si revirtiere su actitud, la vida salvará.
- Al denostar la estulticia; y edificar su devenir de radiante justicia, vivirá eternamente.
- Y en Cristo Jesús, de gracia podrás seguir su camino perfecto.
- El justo si pierde su santidad, caerá en el abominable infierno.
- El inicuo, al aborrecer su maldad, y definir su meridiana santidad, morará con el Eterno.
- Y esta es la Sagrada Palabra; juzgando según tus obras, tu celestial o infernal destino.
- Paz de Cristo
- Pero tú eres el que me sacó del vientre; el que me hizo estar confiado desde que estaba a los pechos de mi madre.
- Sobre ti fui echado desde antes de nacer; desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios.
- No te alejes de mí, porque la angustia está cerca; porque no hay quien ayude.
- Oh mi Cristo, a tus auténticos siervos; cada día ha lugar, para que tu bendita gracia les conforte.
- Es el sobrenatural reconociniento del que en tu santo nombre puede creer; dar glorias al gran Yo Soy, por haber sido por Él santificados.
- Y te invocamos, oh Rey de reyes, en toda oración incensada, para que en el postrero día tu excelsa diestra nos salve.
- Paz de Cristo
- La Biblia enseña: Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.
- Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.
- Y a los que predestinó, a estos también llamó; y a los que llamó, a estos también justificó; y a los que justificó, a estos también glorificó.
- ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?
- Oh mi Cristo, en tu excelsa gloria, únicamente entrarán tus discípulos bienaventurados.
- Y este es el sobrenatural paraíso, por el cual tus benditos siervos clamamos.
- Oh Sumo Redentor, tu preciosa sangre derramada en la cruz del Calvario, nos dio gracia para la redención y justificación del ancestral pecado que al mundo asoló.
- Y sólo los que viven en el Espíritu, permanecerán con sus nombres en los cielos escritos por los siglos de los siglos.
- Paz de Cristo
- Mas yo soy gusano, y no hombre; oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo.
- Todos los que me ven me escarnecen; estiran la boca, menean la cabeza, diciendo:
- Se encomendó a Jehová; líbrele él; sálvele, puesto que en él se complacía.
- Oh mi Cristo, de tus genuinos siervos ha hecho el mundo escarnio.
- Y las necias hordas inciden, que con su perversa predicación les etaban maldiciendo.
- Y no ha habido mayores falsarios en la historia, que los practicantes de la séptica e inquisitorial idolatría.
- Paz de Cristo
- Oh mi Cristo,
- el ser humano presta mucha atención a lo prosaico;
- no teniendo en consideración los preceptos del Sagrado Escrito,
- que para la salvación del alma, le han sido concernidos por gracia e insolayablemente al humano espíritu.
- Oh Santo de Israel,
- Tú eres Dios manifestado en carne;
- y el autor y cosumador de la fe.
- Y nadie será salvo, si en su bendito nombre no creyere.
- Oh Rey de la gloria,
- la grandiosa adoración a tu santo nombre,
- es predicar ferviente y celosamente en su memoria;
- y así, poder loar la prodigiosa creación del Hijo del Hombre.
- Paz de Cristo
- Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación, y de las palabras de mi clamor?
- Dios mío, clamo de día, y no respondes; y de noche, y no hay para mí reposo.
- Pero tú eres santo, tú que habitas entre las alabanzas de Israel.
- En ti esperaron nuestros padres; esperaron, y tú los libraste.
- Clamaron a ti, y fueron librados; confiaron en ti, y no fueron avergonzados.
- Oh mi Cristo, en tu única y perfecta verdad es inconmensurable el celestial candor.
- Y es al elevar mis oraciones, oh Señor, cuando me siento dichoso.
- Oh Altísimo, Tú eres el autor y consumador de la fe.
- Somos en tu esperanza, oh Rey de la gloria, columna y baluarte.
- Sólo los que creyeren en tu glorioso nombre serán santificados, y por lo mismo bienaventurados.
- Paz de Crusto
- Porque intentaron el mal contra ti; fraguaron maquinaciones, mas no prevalecerán.
- Pues tú los pondrás en fuga; en tus cuerdas dispondrás saetas contra sus rostros.
- Engradécete, oh Jehová, en tu poder; cantaremos y alabaremos tu poderío.
- Oh mi Cristo, los malvados en sus mismas abominaciones sepultura recibirán.
- Y al lago de fuego y azufre serán condenados.
- A tu glorioso Eden, oh Santo, únicamente entrarán tus piadosos discípulos.
- Paz de Cristo
- Alcanzará tu mano a todos tus enemigos; tu diestra alcanzará a los que te aborrecen.
- Los pondrás como horno de fuego en el tiempo de tu ira; Jehová los deshará en su ira, y fuego los consumirá.
- Su fruto destruirás de la tierra, y su descendencia de entre los hijos de los hombres.
- Oh mi Cristo, todos los execrablemente fatuos, por el poder destructor de tu excelsa diestra fenecen.
- Porque a los impíos, oh Soberano Señor, será la espada de tu Sagrada Palabra la que les asolará.
- No habra fruto que les provea, oh Rey de reyes, ni en su descendencia obrarán tus bendiciones.
- Paz de Cristo
- Vida te demandó, y se la diste; largura de días eternamente y para siempre.
- Grande es su gloria en tu salvación; honra y majestad has puesto sobre él.
- Porque lo has bendecido para siempre; lo llenaste de alegría con tu presencia.
- Por cuanto el rey confía en Jehová, y en la misericordia del Altísimo, no será conmovido.
- Oh mi Cristo, al siervo que en tu santo nombre cree, le provees eternamente.
- Al que te sigue con fidelidad, oh Señor, le concedes la bendita redención; porque su corazón permanece en la perfecta e invulnerable fe.
- Tu revelación es inherente, oh Eterno, al que discurre por el camino de la excelencia.
- Es en el Lugar Santísimo, donde el quebrantamiento de espíritu se eleva a lo alto, aconteciendo el más grandioso sacrificio.
- Paz de Cristo
- El rey se alegra en tu poder, oh Jehová; y en tu salvación, ¡cómo se goza!
- Le ha concedido el deseo de su corazón, y no le negaste la petición de sus labios.
- Porque le has salido al encuentro con bendiciones de bien; corona de oro fino has puesto sobre su cabeza.
- Oh mi Cristo, nada es imposible al que en tu nombre al cielo clama.
- Todo obra en pos de la salvación, oh Señor, si escudriñamos con regocijo los preceptos Cristocéntricos.
- Sólo el que se quebranta sine die a tus pies de gloria, oh Rey de reyes, es de gracia su adoración e inaccesible su inconmensurable pureza.
- Paz de Cristo
- Ahora conozco que Jehová salva a su ungido; lo oirá desde sus santos cielos con la potencia salvadora de su diestra.
- Éstos confían en carros, y aquellos en caballos; mas nosotros del nombre de Jehová nuestro Dios tendremos memoria.
- Ellos flaquean y caen, mas nosotros nos levantamos, y estamos en pie.
- Salva, Jehová; que el Rey nos oiga en el día que lo invoquemos.
- Oh mi Cristo, desde Genesis hasta Apocalipsis Tú eres el Eterno; y ubicua es en el universo tu presencia.
- En la impostura viven los paganos; mas el Sumo Redentor nos sacó de la muerte, para darnos vida eterna en su gloria.
- Y es que, oh Altísimo Cristo, Tú eres el autor y consumador de la fe.
- Oh Todopoderoso Señor y Salvador, únicamente en tu santo nombre, tus probos siervos creemos.
- Paz de Cristo
- Y Jabes fue más ilustre que sus hermanos, al cual su madre llamó Jabes, diciendo: Por cuanto lo di a luz en dolor.
- E invocó Jabes al Dios de Israel, diciendo: ¡Oh, si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras del mal, para que no me dañe! Y le otorgó Dios lo que pidió.
- Oh mi Cristo, tu obra perfecta la consumaste en la cruz del Calvario, cuando emanó del Santo Espíritu el más sublime e inconmensurable amor.
- Oh Santo de Israel, una preciosa oración salio del corazón humano, para que tu excelsa diestra, fuere la inexpugnable fortaleza de su ser. Y esta celebérrima invocación; el Sumo Redentor, irremisiblemente la consumó.
- Paz de Cristo
- Jehová te oiga en el día de coflicto; el nombre del Dios de Jacob te defienda.
- Te envíe ayuda desde el santuario, y desde Sion te sostenga.
- Haga memoria de todas tus ofrendas, y acepte tu holocausto.
- Te dé conforme al deseo de tu corazón, y cumpla todo tu consejo.
- Nosotros nos alegraremos en tu salvación, y alzaremos pendón en el nombre de nuestro Dios; conceda Jehová todas tus peticiones.
- Oh mi Cristo, el que es tu verdadero hijo, jamás será solícito a la vil indecencia.
- Y es que, la pureza imperecedera revestirá su alma santa.
- Nada impedirá el que irremisiblemente seas salvo.
- La santidad emana del siervo provo.
- Únicamente del Sumo Redentor se reciben las gloriosas bendiciones.
- Paz de Cristo
- Tu siervo es además amomestado con ellos; en guardarlos hay grande galardón.
- ¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos.
- Preserva también a tu siervo de las soberbias; que no se enseñoreen de mí; entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión.
- Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Jehová, roca mía, y redentor mío.
- Oh mi Cristo, incides sabiamente en zanjar los humanos desasosiegos, para rechazar toda sinrazón.
- No es fácil deshacerse de las imperfecciones; porque nuestra incertidumbre se interrelaciona con los pasos obscuros.
- El que rae la vanidad, destierra las obsolesciencias; y así lograremos erradicar la disolución.
- La benignidad de las palabras, cumple un glorioso fin, oh Todopoderoso Señor y Salvador Jesucristo.
- Paz de Cristo
- La Biblia enseña: Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados,
- en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, coforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia,
- entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.
- Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó,
- aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),
- y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús.
- Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;
- no por obras, para que nadie se gloríe.
- Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.
- Oh mi Cristo, antes de la fundación del mundo nos elegiste, para siempre ser tus genuinos siervos; y como demostración, por gracia fuimos bienaventurados,
- al ser hijos, oh Señor, de tu prescencia;
- pero singularmente nos apartaste del mundo, por ser primicias de las almas salvas.
- Sí, la misericordia del Omnipotente nos consagró,
- para en el día postrero ser glorificados,
- y por ser linaje de tu heredad, oh Altísimo, haremos morada contigo, oh Rey de la gloria, en tu inaccesible luz.
- El que cree en Cristo Jesús, heredad del cielo es; y éste don nos ha sido propicio en el Señor,
- para el que en Él fue engendrado de su gracia eternamente.
- Cristocéntrico misterio, del que únicamente hizo revelación a sus benditas almas.
- Paz de Cristo