- Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza, y no mira a los soberbios, ni a los que se desvían tras la mentira.
- Has aumentado, oh Jehová Dios mío, tus maravillas; y tus pensamientos para con nosotros, no es posible contarlos ante ti. Si yo anunciare y hablare de ellos, no pueden ser enumerados.
- Sacrificio y ofrenda no te agrada, has abierto mis oídos; holocausto y expiación no has demandado.
- Entonces dije: He aquí, vengo; en el rollo del libro está escrito de mí;
- el hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón.
- Oh mi Cristo, dubitativo es el ser humano que a Dios no agrada; porque en su desequilibrio se compromete con la herejía.
- De gracia recibimos las celestiales dádivas. Y estas van en pos de los siervos santificados.
- Siempre reverentes han de ser nuesros prodigiosos sentidos, oh Justo, porque nos desharemos obstinadamente de lo profano.
- Oh Soberano Señor Jesucristo, Tú eres el primero y el último, el principio y el fin;
- En tus bíblicos preceptos, oh Rey de la gloria, reside la santidad. Y así, no habrá impedimento para la eterna salvación.
- Paz de Cristo
- Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor.
- Y me hizo sacar del pozo de la deseperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.
- Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, y confiarán en Jehová.
- Oh mi Cristo, es tu gracia atemporal, la que deshace el vil desamor.
- Tu gloriosa presencia, oh Santo, nos dio la perfecta orientación de los corazones gozosos.
- Y no faltó el exhorto de los genuinos heraldos, para darnos rectitud con los bíblicos preceptos.
- Paz de Cristo
- Con castigo por el pecado corriges al hombre, y deshaces como polilla lo más estimado de él, ciertamente vanidad es todo hombre.
- Oye mi oración, oh Jehová, y escucha mi clamor. No calles ante mis lágrimas; porque forastero soy para ti, y advenedizo como todos mis padres.
- Déjame, y tomaré fuerzas, antes que vaya y perezca.
- Oh mi Cristo, el inicuo tu prueba desconoce, al hacer desdén del don de la fe, porque Tú eres el Hijo del Hombre.
- De gracia ha lugar la plegaria de amor. Oh Justo, Tú has considerado las sendas erráticas; porque del paganimo son los pesamientos e intenciones.
- Y es que, oh Sumo Redentor, toda conversión obedece a tus misericordias; porque glorioso ha de ser, vivir contigo en la morada eterna.
- Paz de Cristo
- Y ahora, Señor, ¿qué esperaré? Mi esperanza está en ti.
- Líbrame de todas mis transgresiones; no me pongas por escarnio del insensato.
- Enmudecí, no abrí mi boca, porque tú lo hiciste.
- Quita de sobre mí tu plaga; estoy consumido bajo los golpes de tu mano.
- Oh mi Cristo, Tú eres nuestro glorioso e indubitable fin.
- Rae de nuestra alma, oh Señor, las ignominiosas vilezas ancestrales; no emulando al execrable diablo.
- Y celestiales son las glorias, de lo que es universalmente irrepetible.
- Porque nada contrario le pasa, a todo el que cree en el que de Israel es Santo.
- Paz de Cristo
- Yo dije: Atenderé mis caminos, para no pecar con mi lengua; guardaré mi boca con freno, en tanto que el impío está delante de mí.
- Enmudecí con silencio, me callé aun respecto lo bueno; y se agravó mi dolor.
- Se enardeció mi corazón dentro de mí; en mi meditación se encendió fuego, y así proferí con mi lengua:
- Hazme saber, Jehová, mi fin, y cuanta la medida de mis días; sepa yo cuán fragil soy.
- He aquí, diste a mis días término corto, y mi edad es como nada delante de ti; ciertamente es completa vanidad todo hombre que vive.
- Ciertamente como una sombra es el hombre; ciertamente en vano se afana; amontona riquezas, y no sabe quién las recogerá.
- Oh mi Cristo, digno es el siervo que no peca, y persevera en esta buena lid.
- A la prudencia no se pudo dar el necesario tiempo, y se tradujo en un horrendo estupor.
- Torticera es la conducta del errático hasta el fin; y para siempre, continúa en la queja.
- Y es que, inadecuada es la advenediza opinión, oh gran Yo Soy.
- En lo futurible no podemos entrar, porque nos parece fuera desí; y envanecido anda el que aún existe.
- Porque en el desconocimiento están las trampas que nos acucian; al no distinguir las tinieblas, de la luz espiritual.
- Paz de Cristo
- La Biblia enseña: Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,
- mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.
- Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.
- Si vivimos por el Espíritu, andemos tambien por el Espíritu.
- Oh mi Cristo, Tú eres el gran Dios que todo lo ve;
- Tú eres el único Creador y Soberano Rey.
- Porque la fidelidad al Sumo Redentor Jesucristo, se manifiesta al raer de tu alma los letales anhelos.
- Y es que, si murieres en Cristo, resucitarás tambien en Cristo.
- Paz de Cristo
- Porque mis enemigos están vivos y fuertes, y se han aumentado los que me aborrecen sin causa.
- Los que pagan mal por bien me son contrarios por seguir yo lo bueno.
- No me desampares, oh Jehová; Dios mío, no te alejes de mí.
- Apresúrate a ayudarme, oh Señor, mi salvación.
- Oh mi Cristo, de los profanos es toda perversión arbitraria.
- Y lo execrable define meridianamente al pagano.
- Oh Altísimo Jesucristo, Tú, para cada uno de tus discípulos, eres el primero y el último, el principio y el fin.
- Y por la premura de salvarse, oh gran Yo Soy, clama su corazón.
- Paz de Cristo
- Porque en ti, oh Jehová, he esperado; Tú responderás, Jehová Dios mío.
- Dije: No se alegren de mí; cuando mi pie resbale, no se engrandezcan sobre mí.
- Pero yo estoy a punto de caer, y mi dolor está delante de mí continuamente.
- Por tanto, confesaré mi maldad, y me contristaré por mi pecado.
- Oh mi Cristo, es el clamor de un siervo con el corazón contrito.
- Y la búsqueda clemente del cielo es su fin.
- En su plegaria manifiesta un deterioro letente.
- Y es que, considera que su perversidad a contristado al Espíritu Santo.
- Paz de Cristo
- Los que buscan mi vida arman lazos, y los que buscan mi mal hablan iniquidades, y meditan fraudes todo el día.
- Mas yo, como si fuera sordo, no oigo; y soy cono mudo que no abre la boca.
- Soy, pues, como un hombre que no oye, y en cuya boca no hay reprensiones.
- Oh mi Cristo, en tu bendito nombre, el profano jamás se gloría.
- Y, sin embargo, el siervo probo a Dios siempre invoca.
- Porque de gracia, oh Señor, le vienen dadas tus sobrenaturales bendiciones.
- Paz de Cristo
- Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos;
- y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.
- Oh mi Cristo, es el hecho de perseverar en la Sagrada Escritura, lo que será el galardón de los siervos justo;
- poque desharéis toda obra de impiedad, y la santísima verdad os revestirá de las celestiales sabidurías excelsas e invencibles.
- Paz de Cristo
- Señor, delante de ti están todos mis deseos, y mi suspiro no te es oculto.
- Mi corazón está acongojado, me ha dejado mi vigor, y aun la luz de mis ojos me falta ya.
- Mis amigos y mis compañeros se mantienen lejos de mi plaga, y mis cercanos se han alejado.
- Oh mi Cristo, tu Sagrada Palabra es la que discierne, y nunca vuelve sin fruto.
- El perfecto discípulo, nunca cae en la desesperanza.
- Porque de lo alto recibe la sabiduría, el que es un auténtico siervo bienaventurado.
- Paz de Cristo
- Hieden y supuran mis llagas, a causa de mi locura.
- Estoy envorvado, estoy humillado en gran manera, ando enlutado todo el día.
- Porque mis lomos están llenos de ardor, y nada hay sano en mi carne.
- Estoy debilitado y molido en gran manera; gimo a causa de la conmoción de mi corazón.
- Oh mi Cristo, por tu preciosa sangre derramada en la cruz del Calvario, fue nuestra sanación espiritual más pura.
- Ninguna enfermedad se sostiene en el siervo, oh Señor, que en tu santo nonbre se gloría.
- Porque en tu invocación, oh Cristo de la gloria, a gran bonanza todo revierte.
- El que en Dios espera, el misterioso milagro se hace enteramente viable sin remisión.
- Paz de Cristo
- Jehová, no me reprendas en tu furor, ni me castigues en tu ira.
- Porque tus saetas cayeron sobre mí, y sobre mí ha descendido tu mano.
- Nada hay sano en mi carne, a causa de tu ira; ni hay paz en mis huesos, a causa de mi pecado.
- Porque mis iniquidades se han agravado sobre mi cabeza; como carga pesada se han agravado sobre mí.
- Oh mi Cristo, es tu perfecta obra de redención la que nos ha dado vida.
- Porque en la raiz del mal, se ve implicado el abominable pensamiento.
- Toda laceración en la carne habla de perfidia; y de un ser sépticamente contaminado.
- Porque se ha precipitado hasta lo letal la impureza, con un despiadado fin.
- Paz de Cristo
- Considera al integro, y mira al justo; porque hay un final dichoso para el hombre de paz.
- Mas los transgresores serán todos a una destruidos; la posteridad de los impíos será extinguida.
- Pero la salvación de los justos es de Jehová, y él es su fortaleza en el tiempo de la angustia.
- Jehová los ayudará y los librará; los libertará de los impíos, y los salvará, por cuanto en él esperaron.
- Oh mi Cristo, es únicamente el siervo santo, el que verá tu santa faz.
- Y asoladas serán las hordas de inicuos; y su perversa existencia se verá raida.
- Por gracia el irreprensible siervo salvo será, oh Rey de la gloria.
- Oh Sumo Redentor, tu galardón celestial es para los que en tu santo nombre testificaron.
- Paz de Cristo
- Espera en Jehová, y guarda su camino, y él te exaltará para heredar la tierra; cuando sean destruidos los pecadores, lo verás.
- Vi yo al impío sumamente enaltecido, y que se extendía como laurel verde.
- Pero él pasó, y he aquí ya no estaba; lo busqué, y no fue hallado.
- Oh mi Cristo, sólo Tú eres nustro eterno destino; y como su siervo elegido permanecerás.
- De entre consagrados o impíos, únicamente el cielo los distinguiere.
- Porque el que perseverare hasta el fin en el precepto bíblico, será un siervo bienaventurado.
- Paz de Cristo
- La boca del justo habla sabiduría, y su lengua habla justicia.
- La ley de Dios está en su corazón; por tanto, sus pies no resbalarán.
- Acecha el impío al justo, y procura matarlo.
- Jehová no lo dejará en sus manos, ni lo condenará cuando le juzgaren.
- Oh mi Cristo, bendito es el pobre en espíritu que en tu santo nombre se refugia.
- Porque bienaventurado es todo siervo, que ha asumido de la Sagrada Escritura el Cristocéntrico perdón.
- Y es que, la vileza extrema del que intenta segar la vida del irreprensible siervo, será pasto del mismo infierno.
- Y ya no habrá más mascaras, oh Señor, que el reconocer a estos seres sépticos lo impidieren.
- Paz de Cristo
- Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan.
- En todo tiempo tiene misericordia y presta; y su descendencia es para bendición.
- Apártate del mal, y haz el bien, y vivirás para siempre.
- Porque Jehová ama la rectitud, y no desampara a sus santos. Para siempre serán guardados; mas la descendencia de los impíos será destruida.
- Los justos heredarán la tierra, y vivirán para siempre sobre ella.
- Oh mi Cristo, tu gracia de todo mal nos ha librado; porque en tu excelsa diestra, has anticipado nuestro primoroso plan.
- Y al ejercer la verdad piadosa; en sus descendencias se hará manifiesta la santísima edificación.
- La dicotomía sobre la bondad y la maldad; se dilucida con tu reverencial genuflexión ante el Omnipotente.
- La imperecera protección, oh Señor, es para los que obedecen tus preceptos. Y nada extraviará sus perfectos pasos; mas el abismo asolará a los descendientes del atrabiliario liberticida.
- La heredad del Todopoderoso Señor y Salvador Jesucristo, será indubitablememte para el alma santa.
- Paz de Cristo
- El impío toma prestado y no paga; mas el justo tiene misericordia, y da.
- Porque los benditos de él heredarán la tierra; y los malditos de él serán destruidos.
- Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y él prueba su camino.
- Cuando el hombre cayere, no quedará postrado, porque Jehová sostiene su mano.
- Oh mo Cristo, el profano recurre siempre a su infamia; sin embargo, el buen siervo asume la repercusión de su ofrenda.
- De la heredad de Dios, el siervo probo edifica el alma; mas la condenación recayó sobre los no arrepentidos.
- De su fidelidad da ejemplo el Hijo del Hombre; y en tu devenir es insoslayablemente preceptivo.
- Porque vives en la carne, ha lugar tu pecado; pero por la piedad del Santo de Israel, todo ser humano recibirá su amparo.
- Paz de Cristo
- Conoce Jehová los días de los perfectos, y la heredad de ellos será para siempre.
- No serán avergonzados en el mal tiempo, y en los días de hambre serán saciados.
- Mas los impíos perecerán, y los enemigos de Jehová como la grasa de los carneros serán consumidos; se disiparán como el humo.
- Oh mi Cristo, fieles a la única y perfecta verdad son tus siervos, y contigo morarán eternamente.
- Su confianza la han puesto en el Eterno, y su gozo residirá en haber sido santificados.
- Mas los inicuos permanecerán en los abismos, por haber dado la espalda al Redentor Sumo.
- Paz de Cristo
- Los impíos desenvainan espada y entesan su arco, para derribar al pobre y al menesteroso, para matar a los de recto proceder.
- Su espada entrará en su mismo corazón, y su arco será quebrado.
- Mejor es lo poco del justo, que las riquezas de muchos pecadores.
- Porque los brazos de los impíos serán quebrados; mas el que sostiene a los justos es Jehová.
- Oh mi Cristo, líbranos del pagano, que asola a los que en tu santo nombre pueden creer.
- Y no habrá profano sin rebelión; y que al infierno no fuere condenado.
- Al pobre en espíritu no le faltará sustento; mas el impío no será libre de sus prevaricaciones.
- Los inicuos al abismo seran arrojados; pero a los siervos probos, el Señor los guardará.
- Paz de Cristo
- Pero los mansos heredarán la tierra, y se recrearán en abundancia de paz.
- Maquina el impío contra el justo, y cruje contra él sus dientes;
- el Señor se reirá de él; porque ve que viene su día.
- Oh mi Cristo, el nombre del verdadero siervo has cincelado en tu gloriosa diestra, desde la eternidad y hasta la eternidad.
- Las inquinas del profano contra el recto son abominanbles;
- pero la gracia es del que al Sumo Redentor le ha sido siempre fiel, y postrado a sus santísimos pies en Él se gloría.
- Paz de Cristo
- Deja la ira, y desecha el enojo; no te excites en manera alguna a hacer lo malo.
- Porque los malignos serán destruidos, pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierrra.
- Pues de aquí a poco no existirá el malo; observarás su lugar, y no estará allí.
- Oh mi Cristo, en la verdad de tu excelsa diestra, terrenalmente no existe ningún atajo.
- No habrá para las hordas otro destino, sino vergűenza y confusión; sin embargo, al genuino siervo le espera la gloria eterma.
- Y para el maligno habrá un abismal fin.
- Paz de Cristo
- Jesús, dijo: Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente!
- Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.
- Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.
- Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio para que veas.
- Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.
- He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.
- Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.
- El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.
- Oh mi Cristo, el siervo excelente, en tu obra perfecta permanece.
- Toda impostura a lo execrable nos aboca.
- En el límite máximo de la obscena opacidad, se mueve sépticamente el profano e inmundo.
- Sí, de la universal creación, fuiste un siervo por Dios elegido, para darle la gloria a Él; y así no te extraviarás de sus espirituales sendas.
- Consumarás los sagrados preceptos, con gran celo e imperecederamente.
- Tu llamado de gloria, oh Señor, espera una respuesta de exponencial fe, para ser un heraldo de Cristocéntrico testimonio.
- En la victoria eterna, únicamente verá la faz del Sumo Redentor, el que en santidad se haya postulado.
- No obvies que entre versículo y versículo, existe una bíblica revelación para el que en el gran Yo Soy se gloría.
- Paz de Cristo
- Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará.
- Exhibirá tu justicia como la luz, y tu derecho como el mediodía.
- Guarda silencio ante Jehová, y espera en él. No te alteres con motivo del que prospera en el camino, por el hombre que hace maldades.
- Oh mi Cristo, Tú eres el único Dios; y por lo mismo, el que mi alma salvará.
- De tu siervo, oh Santo, emanará la gloriosa plenitud, por la heredad del firmamento recibida.
- La gracia es meridiana en Cristo Jesús, cuando te concede el don de la fe. Y es que, nunca te habrán de distraer las paganas obscenidades.
- Paz de Cristo
- No te impacientes a causa de los malignos, ni tengas envidia de los que hacen iniquidad.
- Porque como la hierba serán pronto cortados, y como la hierba verde se secarán.
- Confía en Jehová, y haz el bien; y habitarás en la tierra, y te apacenterás de la verdad.
- Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón.
- Oh mi Cristo, son tus preceptos, los que me hacen consumar la verdad.
- Los inicuos seran aniquilados; y las generaciones probas, indefectiblemente lo verán.
- Oh gran Dios, mi corazón en tu glorioso nombre confiará; y siempre irá en pos de celestial culmen, atando todos los cabos en santidad.
- Y en el Espíritu vivirá, el que se una fervientemente al piadoso perdón.
- Paz de Cristo
- Oh mi Cristo, del Espíritu es la espada de dos filos, que nos revela meridianamente el misterio inescrutable de tu Sagrada Escritura.
- Del santuario eterno son los designios, oh Rey de la gloria, concedidos desde la eternidad y hasta la eternidad, para ser en tu santo nombre una nueva criatura.
- Con el corazón contrito y humillado, oh Señor, nos postramos a tus santísimos pies; y será el galardón del bienaventurado, la gracia que recibirán los probos siervos más reverentes.
- Elevad loas al Sumo Redentor, para exaltar su nombre que es sobre todo nombre.
- E invocar con desmesurado amor, al Soberano Dios el Hijo del Hombre.
- Paz de Cristo
- Extiende tu misericordia a los que te conocen, y tu justicia a los rectos de corazón.
- No venga pie de soberbia contra mí, y manos de impío no me mueva.
- Allí cayeron los hacedores de iniquidad; fueron derribados, y no podrán levantarse.
- Oh mi Cristo, los que viven y se glorían en tu santo nombre, jamás perecen; porque les has revestido del eterno perdón.
- Tú, oh Hijo del Hombre, eres el bendito fin; y el autor y consumador de la fe Cristocéntrica.
- Únicamente el hacedor de la santísima verdad, alcanzará la espiritual estatura para poder salvarse.
- Paz de Cristo
- ¡Cuán preciosa, oh Dios, es tu misericordia! Por eso los hijos de los hombres se amparan bajo la sombra de tus alas.
- Serán completamente saciados de la grosura de tu casa, y tú los abrevarás del torrente de tus delicias.
- Porque contigo está el manantial de la vida; en tu luz veremos la luz.
- ¡De gracia, oh Señor, recibirá el alma, para poder traspasar el umbral de la gloria! Y son tus genuinos siervos, los que con gran celo obedecerán las Escrituras Sagradas.
- De la única y perfecta verdad, predicará gozoso el heraldo, oh Santo, para dar a conocer tus promesas bíblicas.
- De tu santuario eterno el poder espiritual emana; y en la postrera redención del alma, subyacerá la eterna plenitud.
- Paz de Cristo
- Medita maldad sobre su cama; está en camino no bueno, el mal no aborrece.
- Jehová, hasta los cielos llega tu misericordia, y tu fidelidad hasta las nubes.
- Tu justicia es como los montes de Dios, tus juicios, abismo grande. Oh Jehová, al hombre y al animal conservas.
- Oh mi Cristo, indisolubles somos en tu gracia; porque únicamente la Sagrada Palabra nos bendice.
- Oh Eterno, nada ni nadie nos separará de tu excelsa gloria; donde no ha lugar, sino atalayas invencibles.
- El Espíritu te lleva a la verdad inefable. Y todo siervo digno discurre por sus gloriosas sendas.
- Paz de Cristo
- La iniquidad del impío me dice al corazón: No hay temor de Dios delante de sus ojos.
- Se lisonjea, por tanto, en sus propios ojos, de que su iniquidad no será hallada y aborrecida.
- Las palabras de su boca son iniquidad y fraude; he dejado de ser cuerdo y hacer el bien.
- Oh mi Cristo, si el ser humano se recrea en la autoedulación: Denota en él todo desprecio a los actos piadosos.
- Y hace alardes veleidosos, ante el desconocimiento de su arrogancia desmedida.
- Cuando cariacontecido con su pronunciamiento abominable, se refugia en el más irreverente desdén.
- Paz de Ctisto
- La Biblia enseña: Vi más debajo del sol: en lugar del juicio, allí impiedad; y en lugar de justicia, allí iniquidad.
- Y dije yo en mi corazón; Al justo y al impío juzgará Dios; porque allí hay un tiempo para todo lo que se quiere y para todo lo que se hace.
- Dije en mi corazón: Es así, por causa de los hijos de los hombres, para que Dios los pruebe, y para que vean que ellos mismos son semejantes a las bestias.
- Porque lo que sucede a los hijos de los hombres, y lo que sucede a las bestias, un mismo suceso es: como mueren los unos, así mueren los otros, y una misma respiración tienen todos; ni tiene más el hombre que la bestia; porque todo es vanidad.
- Todo va a un mismo lugar; todo es hecho del polvo, y todo volverá al mismo polvo.
- ¿Quién sabe que el espíritu de los hijos de los hombres sube arriba, y que el espíritu del animal desciende abajo a la tierra?
- Así, pues, he visto que no hay cosa mejor para el hombre que alegrarse en su trabajo, porque ésta es su parte; porque ¿quién lo llevará para que vea lo que ha de ser despues de él?
- Oh mi Cristo, el que se gloría en tu bendito nombre, es el que inequívocamente da frutos de piedad.
- En el juicio de máxima pureza, oh Señor, darás galardón de gloria a tus siervos consagrados; poque en ellos la santidad subyace.
- En la justicia del Omnipotente, no cabe la tergiversación; y en el día postrero, serán afines en la naturaleza humana y animal sus desavenencias.
- El paralelismo entre el ser humano y la bestia, tiene cabida y es propio en su escasa docilidad.
- Y es tu gracia en la cruz, oh Sumo Redentor Jesucristo, la que no interiorizó el impostor vil e inicuo.
- En el animal la espiritualidad brilla por su ausencia; sin embargo, en el ser humano es eterna.
- Y lo que insoslayablemente ha de intervenir en el alma del ser humano, siempre será la Cristocéntrica e imperecedera fe.
- Paz de Cristo
- Sean avergonzados y confundidos a una los que de mi mal se alegran; vístanse de vergüenza y de confusión los que se engrandecen contra mí.
- Canten y alégrense los que están a favor de mi justa causa, y digan siempre: Sea exaltado Jehová, que ama la paz de su siervo.
- Y mi lengua hablará de tu justicia y de tu alabanza todo el día.
- Oh mi Cristo, los que en tu nombre no crean; habremos de convertirlos con un arado para tierra esteril.
- Sin embargo, el que del agua viva bebiere, será el heraldo con ferviente celo.
- El probo discípulo consagrado, con quebrantamiento de espíritu en el Sumo Redentor se gloría.
- Paz de Cristo
- En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños.
- Sí, Padre, porque así te agradó.
- Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.
- Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.
- Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;
- porque mi yugo es facil, y ligera mi carga.
- Oh mi Cristo, irreprensible es el siervo que ha interiorizado tus preceptos bíblicos.
- Porque en el Evangelio de la gracia, están las buenas nuevas que el Soberano Señor Jesucristo predicó.
- Tú, oh Cristo de la gloria, llenas con tu sobrenatural presencia hasta el ignoto universo; porque su inconmensurable immensidad, emana de tu indeleble pisar.
- Ningún infernal abismo, oh Rey de reyes y Señor de señores, a tus cosagradas almas, del Cristocéntrico camino las podrá extraviar.
- Nada obra fuera de lugar, oh Santo de Israel, en la perfecta misión de tus Escrituras Sagradas;
- porque todo parte de tu celestial e inescrutable justicia.
- Paz de Cristo
- Tú lo has visto, oh Jehová; no calles; Señor, no te alejes de mí.
- Muévete y despierta para hacerme justicia, Dios mío y Señor mío, para defender mi causa.
- Júzgame conforme a tu justicia, Jehová Dios mío, y no se alegren de mí.
- No digan en su corazón: ¡Ea, alma nuestra! No digan; ¡Le hemos devorado!
- Oh mi Cristo, Tú eres el primero y el último, el principio y el fin.
- La inquina en la humanidad creada, oh Señor, es una diabólica perversión sin pausa.
- La queja y el reproche, en el universo, oh Santo, ha lugar sólo aquí.
- La valoración cabal, oh Eterno, tiene cabida únicamente en tu siervo bienaventurado.
- Paz de Cristo
- No se alegren de mí los que sin causa son mis enemigos, ni los que me aborrecen sin causa guiñen el ojo.
- Porque no hablan paz; y contra los mansos de la tierra piensan palabras engañosas.
- Ensancharon contra mí su boca; dijeron: ¡Ea, ea, nuestros ojos lo han visto!
- Oh mi Cristo, sólo las innumerables hordas de inicuos buscan el conflicto, para que rebose indiscriminadamente el execrable odio.
- Y en su entenebrecida maldad; únicamente con la impostura, pretenden destruir a las almas gloriosas.
- Pero con la mentira diabólica, jamás podrán deshacer el Cristocéntrico paraíso.
- Paz de Cristo
- La Biblia enseña: Hablo como humano, por vuestra humana debilidad; que así como para iniquidad presentasteis vuestros miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad, así ahora para santificación presentad vuestros miembros para servir a la justicia.
- Porque cuando erais esclavos del pecado, erais libres acerca de la justicia.
- ¿Pero qué fruto teníais de aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis? Porque el fin de ellas es muerte.
- Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna.
- Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.
- Oh mi Cristo, con el arrepentimiento de los seres humamos convertidos tuviste gran piedad. Y lo más grandioso, oh Señor, es que en tus siervos santos, jamás habrá renuncia.
- El que está en pecado, vive en la perniciosa estulticia.
- Todos los que tenéis un corazón de piedra, de ser inicuos os jactais; no reconciendo en ello, que feneceréis ignominiosamente.
- Mas el siervo que es fiel al Sumo Redentor, ha interiorizado la santificación, para morar en la gloria excelsa.
- Y es que, el vil pecador, es diametralmente contrario a la doctrina del Todopoderoso Señor y Salvador Jesucristo que es el Eterno.
- Paz de Cristo
- Pero ellos se alegraron en mi adversidad, y se juntaron; se juntaron contra mí gentes despreciables, y yo no lo entendía, me despedazaban sin descanso;
- como lisonjeros, escarnecedores y truhanes, crujieron contra mí sus dientes.
- Señor, ¿hasta cuándo verás esto? Rescata mi alma de sus destrucciones, mi vida de los leones.
- Te confesaré en grande congregación; te alabaré entre numeroso pueblo.
- Oh mi Cristo, la vileza de seres abominables, me maltrataron de continuo;
- y sus mofas eran ultrajantes, y cada vez más hirientes.
- Oh Santo de Israel, que tu excelsa diestra, derrame sobre mí sus bendiciones.
- Y te loaré, oh Señor, con incensada oración; y delante de la grey, en tu nombre testificaré gozoso.
- Paz de Cristo
- Se levantan testigos malvados; de lo que no sé me preguntan;
- me devuelven mal por bien, para afligir a mi alma.
- Pero yo, cuando ellos enfermaron, me vestí de cilicio; afligí con ayuno mi alma, y mi oración se volvía a mi seno.
- Como por mi compañero, como por mi hermano andaba; como el que trae luto por madre, enlutado me humillaba.
- Oh mi Cristo, son hordas de falsarios; y con perniciosos desatinos me encausan;
- y me hieren con desden, ensombreciendo mi paciencia.
- Sin embargo, sus males abordé con sacrificio; y revertí con oración su inicua causa, elevándola hasta el cielo.
- No hubo desaliento en mi alma; y postrada sin tiempo estuvo mi conciencia.
- Paz de Cristo
- Porque sin causa escondieron para mí su red en un hoyo, sin causa cavaron hoyo para mi alma.
- Véngale el quebrantamiento sin que lo sepa, y la red que él escondió lo prenda; con quebrantamiento caiga en ella.
- Entonces mi alma se alegrará en Jehová; se regocijará en su salvación.
- Todos mis huesos dirán: Jehová, ¿quién como tú, que libras al afligido del más fuerte que él, y al pobre y menesteroso del que le despoja?
- Oh mi Cristo, todo mal maquina el profano, al recurrir a la sordidez pagana.
- La benignidad llama a su puerta; pero no traspasará el obscuro filtro de su vileza, al hacer caso omiso de la espiritual belleza.
- El gran juicio que pende sobre nuestras cabezas, es la postrera y gloriosa redención.
- Oh Sumo Redentor, Tú eres el Justo y la universal e inexpugnable Roca.
- Paz de Cristo
- Sean avergonzados los que buscan mi vida; sean vueltos atrás y avergonzados los que mi mal intentan.
- Sean como el tamo delante del viento, y el ángel de Jehová los acose.
- Sea su camino tenebroso y resbaladizo, y el ángel de Jehová los persiga.
- Oh mi Cristo, el verdadero siervo, será galardonador de tu sagrada senda; y en el abismo perecerán, los que con escarnio se jactan.
- Arrostrará el oprobio del tiempo, el que de su iniquidad dependiere.
- Porque la opacidad del disoluto, es diametralmente opuesta a la gracia bendita.
- Paz de Cristo
- Disputa, oh Jehová, con los que contra mí contienden, pelea contra los que me combaten.
- Echa mano al escudo y al pavés, y levántate en mi ayuda.
- Saca la lanza, cierra contra mis perseguidores; di a mi alma: Yo soy tu salvación.
- Oh mi Cristo, con tus gradiosas misericordias, las radiamtes mañanas al maligno resisten.
- La espada es el Espíritu de la Palabra; y con su bendición amparará a toda alma bienaventurada.
- El que se hubiere refugiado en tu glorioso regazo, oh Eterno, recibirá la preciosa gracia del Cristocéntrico perdón.
- Paz de Cristo
- Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará jehová.
- Él guardará todos sus huesos; ni uno de ellos será quebrantado.
- Matará al malo la maldad, y los que aborrecen al justo serán condenados.
- Jehová redime el alma de sus siervos, y no serán condenados cuantos en él confían.
- Oh mi Cristo, la redención de gloria será para tu discípulo, al rescatarlo de todo mal.
- Y no se romperá ningún hueso, oh gran Rey, que por tu gracia fue preservado.
- En todos revetirá su perversidad; y los que del verdadero siervo hicieron escarnio, serán por el abismo sepultados.
- En el día postrero, oh Señor, a la gloria tus hijos serán arrebatados, porque postrados a tus santísimos pies vivian.
- Paz de Cristo
- Los ojos de Jehová están sobre los justos, y atentos sus oídos al clamor de ellos.
- La ira de Jehová contra los que hacen mal, para cortar de la tierra la memoria de ellos.
- Claman los justos, y Jehová oye, y los libra de todas sus angustias.
- Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu.
- Oh mi Cristo, Tú provees a tus hijos probos, y el eco de sus incensadas oraciones se oye con meridiana nitidez en los benditos cielos.
- El gran Dios, zanja lo letal, que proviene de los viles atrabiliarios.
- Oh Santo de Israel, siempre percibes el clamor de tus irreprensibles siervos, y con tu excelsa diestra los preservas.
- Tú guardas, oh gran Yo Soy, a los que viven y se regocijan en el Espíritu.
- Paz de Cristo
- La Biblia enseña: ¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre.
- Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad;
- porque esta sabiduría no es la que desciede de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica.
- Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa.
- Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía.
- Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz.
- Oh mi Cristo, en la adoración de tus genuinos siervos; por la fidelidad a tu santo nombre, jamás cabrá la desoladora incertidumbre.
- En la mundana desazón, no ha lugar la probidad;
- sino que te envuelve en la actitud más séptica.
- Porque el que se aboca a la disolución, ve sólo la parte tétrica.
- Pero la multiforme gracia emana del precepto bíblico; inexpugnable fortaleza, que te preserva de la letal apostasía.
- Porque sin santidad, oh Señor, nadie verá tu santa faz.
- Paz de Cristo
- Venid, hijos, oídme; el temor de Jehová os enseñaré.
- ¿Quién es el hombre que desea vida, que desea muchos días para ver el bien?
- Guarda tu lengua del mal, y tus labios de hablar engaño.
- Apártate del mal, y haz el bien; busca la paz, y síguela.
- Oh mi Cristo, al poder oírte, en tu piedad me refugiaré.
- Vivir en tu nombre, oh Señor, es la gran prerrogativa. Y añadirás un palmo a nuestra espiritual estatura, para poder ver el Edén.
- No te empecines en que te doblegue lo letal; porque la mentira promueve lo profano.
- Desdeña lo fatal, y revistete del aténtico siervo fiel; para que tu provisión celestial sea la santidad.
- Paz de Cristo
- Jesús, dijo: Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella;
- porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.
- Oh mi Cristo, de gracia hiciste propicia nuestra espititual belleza; sin embargo, la letal disolución siempre se erige como vil impostora;
- y el obscurantismo nos priva, de ser las irreprensibles almas, oh Soberano Señor, que contigo en el eterno paraíso moran.
- Paz de Cristo
- Gustad, y ved que es bueno Jehová; dichoso el hombre que confía en él.
- Temed a Jehová, vosotros sus santos, pues nada falta a los que le temen.
- Los leoncillos necesitan, y tienen hambre; pero los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien.
- Oh mi Cristo, tu bendición siempre anhelará, el que en la Cristocéntrica verdad tenga fe.
- De gracia recibirá, el heraldo gozoso que predicare fervientemente.
- Tu rostro, oh Santo de Israel, será hallado, por el que le buscare solemnemente.
- Paz de Cristo
- Jesús, dijo: No penséis que he venido a traer paz a la tierra, no he venido a traer paz, sino espada.
- Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra;
- y los enemigos del hombre serán los de su casa.
- El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí;
- y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí.
- El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará.
- Oh mi Cristo, de tu gracia subyace la verdad; y el siervo obediente a la Sagrada Escrtura, es taxativo del alma bienaventurada.
- Y según la práctica mundana, la totalidad del precepto bíblico se cumple; sin advertir en su proceder ninguna tacha.
- Y de esta traición, en la conversión a Cristo Jesús, es en el domicilio familiar donde se da cumplida cuenta.
- Jamás sobrepasarás el amar más a tu familia, en detrimento de ti, oh Señor Jesucristo; por obrar contrariamente del que es el primero y el último, el principio y el fin.
- El que no se cargare con abnegada solicitud, impedirá honrar el Cristocéntrico fin.
- Por la senda ancha, tu alma se condenará; y el que discurriere por la vereda estrecha, su alma salvará.
- Paz de Cristo
- Busqué a Jehová, y él me oyó, y me libró de todos mis temores.
- Los que miraron a él fueron alumbrados, y sus rostros no fueron avergonzados.
- Este pobre clamó, y le oyó Jehová, y lo libró de todas sus angustias.
- El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende.
- Oh mi Cristo, al que buscare tu rostro, le serán manifiestas sus piadosas señales.
- Porque tus genuinos siervos, oh Señor, discurrirán por la senda sagrada de los bienaventurados.
- Del clamor de tu aflicción se hizo eco el santuario eterno, y libertado fuiste de las viles injusticias.
- Tu temor reverente, se abre paso con las oraciones incensadas; y en un invaluable tiempo, recibirás la celestial respuesta del Omnipotente.
- Paz de Cristo
- Bendeciré a Jehová en todo tiempo; su alabanza estará de continuo en mi boca.
- En Jehová se gloriará mi alma; lo oirán los mansos, y se alegrarán.
- Engrandeced a Jehová conmigo, y exaltemos a una su nombre.
- Oh mi Cristo, sublime es tu bíblico precepto; y salvo será el que tu bendito nombre invoca.
- Si te glorías, gloríate en Jehová; porque hasta en lo más ignoto de su creación le adorarán.
- Lo más sublime en nuestro diario vivir, oh Sumo Redentor, es sentir como tu excelsa diestra nos bendice.
- Paz de Cristo
- Nuestra alma espera a Jehová; nuestra ayuda y nuestro escudo es él.
- Por tanto, en él se alegrará nuestro corazón, porque en su santo nombre hemos caido.
- Sea tu misericordia, oh Jehová, sobre nosotros, según esperamos en ti.
- Oh mi Cristo, toda impiedad por tu gloriosa bendición se raerá; porque en tu Sagrada Palabra hemos hecho inexpugnable nuestra ilimitada fe.
- Vida hemos encontrado, oh Señor, en tu sobrenatural salvación; y moraremos en la gloria, por mor del nombre que es sobre todo nombre, en el Cristocéntrico paraíso.
- De tu excelsa gracia emana oh Soberano Redentor, que Tú eres el primero y el último, el principio y el fin.
- Paz de Cristo
- Jesús, entonces les dijo: Si vuestro padre fuese Dios, ciertamente me amaríais; porque yo de Dios he salido, y he venido; pues no he venido de mí mismo, sino que él me envió.
- ¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra.
- Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.
- Y a mí, porque digo la verdad, no me creéis.
- ¿Quién de vosotroa me redarguye de pecado? Pues si digo la verdad, ¿por qué vosotros no me creéis?
- El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios.
- Oh mi Cristo, este exhorto es edificador para los que hubieren de ser santificados; porque Dios manifestado en carne se lo reveló.
- Y es que, no existe lo racional en este bíblico pasaje; porque sólo en el Santo Espíritu, la única y perfecta verdad se te revela.
- La emulación al maligno, de condenación es. Y es tan explícito lo letal, que de él subyace la más séptica deriva.
- Oh Santo de Israel, es la gracia de tu inmolación en la cruz del Calvario, por la que los advedizos siervos, reverentes o irreverentes seréis.
- Porque en el alma del seguidor de Cristo Jesús, jamás tuvo cabida la tentación del diablo; y así discípulos adoradores del gran Yo Soy seréis.
- Inexitente es la dificultad, para que la Sagrada Escrtura sea interiorizada por el ferviente celo de los auténticos siervos consagrados.
- Paz de Cristo
- El rey no se salva por la multitud del ejército, ni escapa el valiente por la mucha fuerza.
- Vano para salvarse es el caballo; la grandeza de su fuerza a nadie podrá librar.
- He aquí el ojo de Jehová sobre los que le temen, sobre los que esperan en su misericordia,
- para librar sus almas de la muerte, y para darles vida en tiempos de hambre.
- Oh mi Cristo, el poder es consubstancial a tu gracia excelsa.
- Por lo irreverente se decanta lo profano; y es diametralmente opuesto al virtuosismo de amar.
- La piedad, sólo del gran Dios proviene; y nos preserva de la discordia,
- por ser displicente, con la gloriosa mansedumbre.
- Paz de Cristo
- Jesús, dijo: Mirad que no menospreciéis a estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos.
- Porque el Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido.
- ¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y se descarría una de ellas, ¿no deja las noventa y nueve y va por los montes a buscar la que se había descarriado?
- Y si acontece que la encuentra, de cierto os digo que se regocija más por aquella, que por las noventa y nueve que no se descarriarón.
- Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños.
- Oh mi Cristo, Tú nos has enseñado a ser dignos y piadosos siervos.
- Y la perfecta misión del Altísimo Señor Jesucristo (Dios manifestado en carne), es la eterna salvación del ser vilmente maldecido.
- Porque en tu grandiosa misericordia, oh Santo de Israel, anhelas dar vida al ser errático; y que de gracia sea bienaventurado.
- Y es que, el amor del Rey de reyes y Señor de señores excede de todo conocimiento; y al libertar al disoluto, se traduce que en la gloria eterna fervientemente lo celebraron.
- Y aquí se manifiesta la Cristocéntrica verdad: Ningún alma se perdió, de las que al perseverar hasta el fin, pudo traspasar el umbral de los cielos.
- Paz de Cristo
- Desde los cielos miró Jehová; vio a todos los hijos de los hombres;
- desde el lugar de su morada miró sobre todos los moradores de la tierra.
- Él formó el corazón de todos ellos; atento está a todas sus obras.
- Oh mi Cristo, un palmo podrían añadir a su espiritual estatura con tus bendiciones;
- y únicamente le será añadido, por el poder de tu bendita gracia.
- Oh Sumo Redimidor, vida nos diste al descender desde los cielos; y un sinnumero hicieron desdén de tus primorosas glorias.
- Paz de Cristo
- Tema a Jehová toda la tierra; teman delante de él todos los habitantes del mundo.
- Porque él dijo, y fue hecho; Él mando, y existió.
- Jehová hace nulo el consejo de las naciones, y frustra las maquinaciones de los pueblos.
- El consejo de Jehová permanecerá para siempre; los pensamientos de su corazón por todas las generaciones.
- Bienaventurada la nación cuyo Dios es Jehová, el pueblo que él escogió como heredad para sí.
- Oh mi Cristo, a tu profana irreverencia se presta de forma aberrante el ser nauseabundo.
- Cristo Jesús en la cruz del Calvario se inmoló, y al tercer día resucitó.
- El control sobre lo más nimio de su universal creación, es del Soberano Señor Omnipotente; la obsolescencia abominable se origina en la chusma de abyetos.
- Mas de tu excesa diestra, oh Señor, emanan las celestiales bendiciones.
- Y es tu amada Iglesia, oh Santo de Israel, la que guarda el sobrenatural propósito del principio y el fin.
- Paz de Cristo
- Porque recta es la palabra de Jehová, y toda su obra es hecha con fidelidad.
- Él ama justicia y juicio; de la misericordia de Jehová está llena la tierra.
- Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca.
- Él junta como montón las aguas del mar; él pone en depósitos los abismos.
- Oh mi Cristo, la universal creación es inherente a tu única y perfecta verdad.
- Tu sentencia es irrefutable, oh Señor, jamás ocasiona perjuicio; porque emana de la celestial diestra.
- En lo más ignoto e infinitesimal, oh Eterno, pusiste a prueba tus sobrenaturales celos; y así preservar de las tinieblas tu excelsa gloria.
- La sublime contextualización de lo creado, oh Santo, se cifra en la virtud de amar; porque tu bendita heredad es para tus probos hijos.
- Paz de Cristo
- Alegraos, oh justos, en Jehová; en los integros es hermosa la alabanza.
- Aclamad a Jehová con arpa; cantadle con salterio y decacordio.
- Cantadle cántico nuevo; hacedlo bien, tañendo con júbilo.
- Oh mi Cristo, la pureza en los genuinos discípulos es meridiana.
- Así son las loas de gloria al Santísimo.
- Alabadle con ferviente denuedo; y con la humildad del espíritu sumiso.
- Paz de Cristo
- Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos.
- No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento, que han de ser sujetados con cabestro y con freno, porque si no, no se acercan a ti.
- Muchos dolores habrá para el impío; mas al que espera en Jehová, le rodea la misericordia.
- Alegraos en Jehová y gozaos, justos; y cantad con júbilo todos vosotros los rectos de corazón.
- Oh mi Cristo, la accion del hombre, únicamente tu gracia puede justificar; y en ningún caso, nadie tendrá privilegios.
- Y es que, la arbitraria veleidad del ser humano no tiene fin.
- El que obrare en el temor del Altísimo, le revertirá en pos de la bendita gloria.
- El mayor regocijo de los autenticos discípulos, es que sus nombres en los cielos estén escritos; y sólo Tú, oh gran Yo Soy, haces propicia esta revelación.
- Paz de Cristo
- Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad.
- Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; y tú perdonaste la maldad de mi pecado.
- Por esto orará a ti todo santo en el tiempo en que puedas ser hallado; ciertamente en la inundación de muchas aguas no llegarán éstas a él.
- Tú eres mi refugio; me guardarás de la angustia; con cánticos de liberación me rodearás.
- Oh mi Cristo, el que se significa como tu verdadero siervo, forma parte de tu condescendiente piedad.
- No habrá cabo suelto que te impida ser cabal; porque esto le concierne al ser santificado.
- Únicamente el que en la sana doctrina persevera será bienaventurado; y en lo que de manera drástica incide la fe.
- Oh Señor, confío en tu santo nombre, porque es mi eterno seguro; y sin variación, tu grandiosa misericordia me amparará.
- Paz de Cristo
- Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado.
- Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad, y en cuyo espíritu no hay engaño.
- Mientras callé, se envejecieron mis huesos en mi gemir todo el día.
- Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; se volvió mi verdor en sequedades de verano.
- Oh mi Cristo, el siervo que peca, ha deshecho la ínfima parte de su ser santificado.
- Esto es propio del alma en santidad; porque no desvirtuó lo santo.
- La aflicción del arrepentido rae toda malignidad del alma; porque atemporalmente en el Rey de reyes y Señor de señores se gloría.
- La mayor e inconmensurable gracia define al santo; y por tanto, tiene entrada, oh Cristo Jesús, a la luz inaccesible de tu eterno santuario.
- Paz de Cristo
- Oh mi Cristo,
- la bíblica y preceptiva advertencia,
- es para la indigna profanación del inicuo;
- porque hace caso omiso de tu sublime presencia.
- Oh Santo de Israel,
- tu manifestación en carne,
- nos viene dada por el designio sublime de la Cristocéntrica fe,
- que nos salvaguarda eternamente.
- Oh Rey de la gloria,
- la fidelidad del auténtico heraldo,
- se define por ser un irrreprensible siervo de tu bendita memoría; y vivir postrado, oh gran Yo Soy, a tus santísimos pies, al haber recibido el celestial galardón del bienaventurado.
- Paz de Cristo