- Se levantan testigos malvados; de lo que no sé me preguntan;
- me devuelven mal por bien, para afligir a mi alma.
- Pero yo, cuando ellos enfermaron, me vestí de cilicio; afligí con ayuno mi alma, y mi oración se volvía a mi seno.
- Como por mi compañero, como por mi hermano andaba; como el que trae luto por madre, enlutado me humillaba.
- Oh mi Cristo, son hordas de falsarios; y con perniciosos desatinos me encausan;
- y me hieren con desden, ensombreciendo mi paciencia.
- Sin embargo, sus males abordé con sacrificio; y revertí con oración su inicua causa, elevándola hasta el cielo.
- No hubo desaliento en mi alma; y postrada sin tiempo estuvo mi conciencia.
- Paz de Cristo
viernes, 13 de marzo de 2026
SALMO 35:11-14 EN CRISTO
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario