- Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía.
- Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?
- Fueron mis lagrimas mi pan de día y de noche, mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios?
- Oh mi Cristo, de gracia te han loado las almas; y en tu santo nombre, se hace manifiesta la sabiduría.
- Y los que vivieren en el Espíritu, oh Sumo Redentor, serán de la Cristocéntrica gloria los siervos cosagrados.
- Y sólo los que se sometieren a la sana doctrina, optarán a ser discípulos glorificados.
- Paz de Cristo
sábado, 4 de abril de 2026
SALMO 42:1-3 EN CRISTO
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