viernes, 20 de junio de 2014

REVESTIDOS EN CRISTO

Errantes vagan las almas
sin norte en sus deseos,
sofocando las llamas 
de horizontes inciertos.

En Cristo viertes lagrimas
clamando su perdón:
sentimiento en tus plegarias
de un contrito corazón.

Sigue al Altísimo,
con su regla de oro:
y ama a tu prójimo;
porque hermano,tú eres el otro.

La gran dificultad 
es buscar el calzado digno,
y el vestido de felicidad;
que solo existe en el glorioso camino,cuyo nombre es Jesucristo.
Amén.

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