- Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación, y de las palabras de mi clamor?
- Dios mío, clamo de día, y no respondes; y de noche, y no hay para mí reposo.
- Pero tú eres santo, tú que habitas entre las alabanzas de Israel.
- En ti esperaron nuestros padres; esperaron, y tú los libraste.
- Clamaron a ti, y fueron librados; confiaron en ti, y no fueron avergonzados.
- Oh mi Cristo, en tu única y perfecta verdad es inconmensurable el celestial candor.
- Y es al elevar mis oraciones, oh Señor, cuando me siento dichoso.
- Oh Altísimo, Tú eres el autor y consumador de la fe.
- Somos en tu esperanza, oh Rey de la gloria, columna y baluarte.
- Sólo los que creyeren en tu glorioso nombre serán santificados, y por lo mismo bienaventurados.
- Paz de Crusto
miércoles, 4 de febrero de 2026
SALMO 22:1-5 EN CRISTO
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