- Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; enséñame tus sendas.
- Encaminame en tu verdad, y enséñame, porque tú eres el Dios de mi salvación; en ti he esperado todo el día.
- Acuérdate, oh Jehová, de tus piedades y de tus misericordias, que son perpetuas.
- De los pecados de mi juventud, y de mis rebeliones, no te acuerdes; conforme a tu misericordia acuérdate de mí, por tu bondad, oh Jehová.
- Oh mi Cristo, en tu santidad, lo imposible se vuelve posible con tus preceptivas enmiendas.
- Gloriosa es tu única y perfecta verdad, oh Señor, porque en ella mi alma se gloría.
- Es tu piedad, oh Rey de la gloria, la que pone remedio a nuestras sépticas deudas.
- Son tus celestiales bendiciones, oh Soberano Redentor, las que raen nuestra ancestral iniquidad.
- Paz de Cristo
domingo, 15 de febrero de 2026
SALMO 25:4-7 EN CRISTO
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