- El deseo del perezoso le mata, porque sus manos no quieren trabajar
- Hay quien todo el día codicia; pero el justo da, y no detiene su mano.
- El sacrificio de los impíos es abominación; ¡cuánto más ofreciéndolo con maldad!
- Oh mi Cristo, la incoerencia al virtuoso le es nefasta, al dar por buena la intranscendencia de amar.
- No aceptes la perniciosa avaricia; y emula al benefactor denodado.
- Lo séptico es maldición; y se postula la condenación del alma.
- Paz de Cristo

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