- Oh mi Cristo,
- la sobrenatural eternidad nos es inaccesible,
- en tu Sagrado Escrito;
- y no puede ser inherente a nuestra carnalidad, hasta el extremo corruptible.
- Oh Santo de Israel,
- de tu gracia está apercibido el vivificante corazón.
- Y por el majestuoso don de la fe,
- hemos recibido, oh gran Yo Soy, tu espiritual e inconmensurable bendición.
- Oh Sumo Redentor,
- la gloria de nuestro anhelado galardón está en entredicho.
- Porque ni una infinitesimal parte de tu amor,
- oh Rey de reyes, ha definido nuestro estéril y errático camino.
- Oh Hijo del Hombre,
- nuestra paciencia es exigua en su relación con el fruto del Espíritu.
- Y es que, nos falta saciarnos del Cristocéntrico hambre,
- para ser unos probos discípulos del Todopoderoso Señor y Salvador Jesucristo.
- Oh Rey de la gloria,
- tu única y perfecta verdad, con la mentira jamás sera compatible.
- Y sólo el que creyere en la eterna victoria,
- oh gran Dios, traspasará el umbral de tu luz inaccesible.
- Paz de Cristo
domingo, 30 de noviembre de 2025
TENUE ES LA LUZ QUE NOS IMPIDE VER AL TODOPODEROSO SEÑOR Y SALVADOR JESUCRISTO
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