- A ti, oh Jehová, clamaré, y al Señor suplicaré.
- ¿Qué provecho hay en mi muerte cuando descienda a la sepultura? ¿Te alabará el polvo? ¿Anunciará tu verdad?
- Oye, oh Jehová, y ten misericordia de mí; Jehová, sé tú mi ayudador.
- Has cambiado mi lamento en baile; desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría.
- Por tanto, a ti cantaré, gloria mía, y no estaré callado. Jehová Dios mío, te alabaré para siempre.
- Oh mi Cristo, el galardón de gloria heredaré.
- Y por ser en tu glorioso nombre nueva criatura, anunciaré tu santidad.
- En tu gracia me sustentaré, oh Rey de reyes, y me regocijaré en tu bendito amor.
- Porque, oh Sumo Redentor, tu gozo es nuestra fortaleza cada día.
- Y serán aladas loas llevadas por el viento, oh gran Dios, las que elevaremos al trono de tu gloria eternamente.
- Paz de Cristo
miércoles, 25 de febrero de 2026
SALMO 30:8-12 EN CRISTO
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario