- Oh mi Cristo,
- tu inmolación en la cruz del Calvario,
- ha de vivificar nuestro espíritu,
- para con el corazón contrito y humillado postrarnos a tus gloriosos pies en el Lugar Santísimo.
- Oh Santo de Israel,
- bendito sea tu nombre eternamente.
- Y exaltamos tu inconmensurable fe,
- los probos siervos que te adoramos fervientemente.
- Oh gran Yo Soy,
- hasta lo más ignoto de la tierra testificaremos en tu memoria.
- Porque un día como hoy,
- oh Señor, te elevaste a los cielos; y será en el arrebatamiento, cuando estaremos para siempre contigo en la excelsa e imperecedera gloria.
- Oh Cristo Redentor,
- veremos tu santa faz en la nueva Jerusalén con un cuerpo glorificado.
- Y con la solemnidad de tu radiante amor,
- oh Santo, traspasaremos el eterno umbral del bienaventurado.
- Oh Eterno,
- revierte nuestro humano yerro con tu grandiosa piedad.
- Y ábrenos el cielo,
- para alabar tu santo nombre por la eternidad.
- Paz de Cristo
miércoles, 3 de diciembre de 2025
LA CODICIA DEL SER HUMANO ES OBSCENAMENTE CONTRARIA AL SOBERANO Y SUMO REDENTOR JESUCRISTO
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