- Oh mi Cristo,
- Tú siendo Rey,
- te hiciste un siervo proscrito;
- y nos diste gracia, para no ser condenados por la ley.
- Y te humillaste, oh Cordero inmolado,
- hasta la muerte, y muerte de cruz.
- E intercediste como primogénito de los muertos resucitado,
- para llevarnos de las tinieblas a tu admirable luz.
- Oh Justo,
- no existe otra santísima verdad,
- sino la de tu perfecto juicio.
- Y es que, el único Creador del infinto e infinitesimal universo; no es otro, sino el Altísimo y Soberano Señor Jesucristo.
- Paz de Cristo
domingo, 7 de diciembre de 2025
LO QUE EL SER HUMANO JAMÁS PODRÁ ASUMIR, LO CONSUMÓ DANDO SU VIDA POR LOS EXECRABLES PECADOS DEL MUNDO, EL TODOPODEROSO SEÑOR Y SALAVADOR JESUCRISTO
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