- La Biblia enseña: Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados,
- sino una horrenda expectación de jucio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios.
- El que viola la ley de Moises, por el testimonio de dos o tres testigos muere irremisiblemente.
- ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, he hiciere afrenta al Espíritu de gracia?
- Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo.
- ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!
- Oh mi Cristo, el que no obrare en santidad: se precipitará irremisiblemente a los letales abismos,
- con los ignominiosos seres atrabiliarios.
- Los bíblicos incumplimientos son manchas aborrecibles; y en su último extremo, conllevan el eterno estigma de la segunda muerte.
- La impostura de lo absurdo, es un ejemplo meridiano en el despiadado, que hace imperecedera su séptica desgracia.
- El juicio perfecto sólo lo lleva a cabo el Sumo Redentor. Y cuenta con la majestuosa verdad, de ser el promogénito de los muertos resucitado.
- ¡Y nadie jamás, podrá soslayar este Cristocéntrico juicio!
- Paz de Cristo
viernes, 16 de enero de 2026
EN LA IMPOSTURA DE LO ABSURDO ESTÁ INMERSO EL SER HUMANO, OH CRISTO
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