- Guárdame como a la niña de tus ojos; escóndeme bajo la sombra de tus alas,
- de la vista de los malos que me oprimen, de mis enemigos que buscan mi vida.
- Envueltos están con su grosura; con su boca hablan arrogantemente.
- Han cercado ahora nuestros pasos; tienen puestos sus ojos para echarnos por tierra.
- Son como león que desea hacer presa, y como leoncillo que está en su escondite.
- Oh mi Cristo, en tu luz inaccesible, a tus auténticos siervos nos guardas.
- Y nos preservas desde antes de la fundación del mundo, oh Señor, en tu inexpugnable Edén, y tu excelsa diestra.
- Nada nos intimida, sabiendo que nuestra guía de la mañana es la estrella resplandeciente.
- Oh Santo, los verdaderos heraldos, predicarán desde la eternidad y hasta la eternidad el Evangelio de la gracia.
- Tus irreprensibles discípulos, jamás seremos una falsa pesa; porque una deuda inconmensurable, oh Justo, tenemos contigo; ya que con tu muerte en la cruz del Calvario, e imperecederamente venciste al imperio de la muerte.
- Paz de Cristo
miércoles, 21 de enero de 2026
SALMO 17:8-12 EN CRISTO
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