- Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado.
- Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad, y en cuyo espíritu no hay engaño.
- Mientras callé, se envejecieron mis huesos en mi gemir todo el día.
- Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; se volvió mi verdor en sequedades de verano.
- Oh mi Cristo, el siervo que peca, ha deshecho la ínfima parte de su ser santificado.
- Esto es propio del alma en santidad; porque no desvirtuó lo santo.
- La aflicción del arrepentido rae toda malignidad del alma; porque atemporalmente en el Rey de reyes y Señor de señores se gloría.
- La mayor e inconmensurable gracia define al santo; y por tanto, tiene entrada, oh Cristo Jesús, a la luz inaccesible de tu eterno santuario.
- Paz de Cristo
domingo, 1 de marzo de 2026
SALMO 32:1-4 EN CRISTO
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