- Y ahora, Señor, ¿qué esperaré? Mi esperanza está en ti.
- Líbrame de todas mis transgresiones; no me pongas por escarnio del insensato.
- Enmudecí, no abrí mi boca, porque tú lo hiciste.
- Quita de sobre mí tu plaga; estoy consumido bajo los golpes de tu mano.
- Oh mi Cristo, Tú eres nuestro glorioso e indubitable fin.
- Rae de nuestra alma, oh Señor, las ignominiosas vilezas ancestrales; no emulando al execrable diablo.
- Y celestiales son las glorias, de lo que es universalmente irrepetible.
- Porque nada contrario le pasa, a todo el que cree en el que de Israel es Santo.
- Paz de Cristo
lunes, 30 de marzo de 2026
SALMO 39:7-10 EN CRISTO
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario