- Oh mi Cristo,
- la bíblica y preceptiva advertencia,
- es para la indigna profanación del inicuo;
- porque hace caso omiso de tu sublime presencia.
- Oh Santo de Israel,
- tu manifestación en carne,
- nos viene dada por el designio sublime de la Cristocéntrica fe,
- que nos salvaguarda eternamente.
- Oh Rey de la gloria,
- la fidelidad del auténtico heraldo,
- se define por ser un irrreprensible siervo de tu bendita memoría; y vivir postrado, oh gran Yo Soy, a tus santísimos pies, al haber recibido el celestial galardón del bienaventurado.
- Paz de Cristo
domingo, 1 de marzo de 2026
TU ÚNICA E INSOSLAYABLE DEUDA ES SIEMPRE EN CRISTO
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario