Oh Cristo, vivifica el árbol seco,
derrama sobre sus raíces savia nueva.
Convierte su iniquidad, en sazón de lo lozano;
porque ha sido fiel a tu Nueva Alianza.
Todas las cosas son hechas nuevas.
Tu alma se ha fortalecido,
sus renuevos se han transformado en fuertes ramas;
y por el Señor, fuiste bendecido.
Los fuertes vientos, no te moverán.
Y las muchas aguas,
ante el Todopoderoso se frustrarán,
ante el Todopoderoso se frustrarán,
para ser sombras fatuas.
La misericordia del Señor,
endereza los caminos.
No hay obstáculo,
en su presencia, si somos sus rectos hijos.
Moriremos en Cristo,
y seremos elevados
al Seno de Abraham, por el Santo Espíritu,
para ser eternamente salvos.
Paz de cristo
No hay comentarios:
Publicar un comentario