Oh Cristo, cíñeme toda coraza de Salvación,
en la espiritual batalla:
has de sentir en tu corazón, que el Señor
ha vencido, con la honda de tu esperanza.
Si no tienes al Todopoderoso,
eres como pabilo humeante; sin llama.
Busca su Santo Rostro,
y clamale; porque Él te ama.
Abre tu corazón a su presencia,
ensánchalo de temor a su Nombre;
y pídele un gran don con reverencia,
que de lo alto viene.
No nos tocará el enemigo,
con ninguna saeta;
porque, oh Señor, tu has reprobado
al que hurta, destruye y mata.
Estad firmes en la Voluntad de Jesucristo.
Y al maligno plantadle cara,
para vencerle en el Espíritu;
y ser de la Gloria, tu alma salva.
Paz de Cristo
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